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	<title>Voces News &#187; Cuentos Sociales</title>
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		<title>&#8220;100 Metros Planos&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jul 2010 13:33:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos Sociales]]></category>

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		<description><![CDATA[Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: "100 Metros Planos". © 2009 Marcos Sánchez. Derechos reservados.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Yo no sé cuántas personas en su momento, han sido atletas frustrados.</strong></p>
<div><strong></strong></div>
<p><strong> </p>
<p></strong></p>
<p><strong>Muchos varones se quedaron con sueños de ser beisbolistas, basquetbolistas, boxeadores, nadadores o corredores de distancia, entre muchas otras disciplinas.</strong></p>
<p><strong>Algunos otros ejemplos incluyen también hembras, pero mayormente en volibol.</strong></p>
<div><strong></strong></div>
<p><strong><strong>De muchacho intenté frustradamente convertirme en un corredor de metros planos y salto alto y largo, mucho antes, de mi también malogrado esfuerzo, de ser pelotero.</strong></p>
<p></strong></p>
<p><strong>Estando en octavo grado, se organizó un evento escolar en donde la SEDEFIR apoyaría en varias disciplinas, a nuevos prospectos con miras a ser preseleccionados para estudiar en prestigiosas universidades y en otros casos, en el extranjero. Como me gustaba tanto correr, opté por la modalidad de los 100 metros planos y los saltos alto y largo.</strong></p>
<div><strong></strong></div>
<p><strong><strong>Llegado el día del evento, una desmesurada cantidad de estudiantes de diferentes escuelas privadas y públicas convergimos en la pista de atletismo de mi ciudad ubicada en un sector de nombre Buena Vista Sur.</strong></p>
<p><strong>Allí nos confundimos todos entre familiares, vecinos y amigos de todos. Imagínese el mar humano congregado en aquel lugar.</strong></p>
<p><strong>El desorden imperó a todo lo largo y ancho del evento y adolescentes se mezclaron en disciplinas con menores que éstos, en fin! un desastre mayúsculo. Recuerdo ver manganzones corriendo a mi lado y ganándome ventaja cual si fuera un Toyotica ante un Ferrari. Evidentemente perdí la competencia.</strong></p>
<p><strong>Incómodo y desorientado voy al lugar donde estaba el refrigerio. Había que hacer fila y delante de mí había una bellísima joven que ganó en la competencia de lanzamiento de jabalina. Al terminar platicamos:</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Estaba bien confundido contigo. Ganaste fácilmente aún con el esfuerzo que hay que hacer al lanzar esa cosa&#8221;, le digo.</strong></p>
<p><strong>Ella sumamente contenta y con botella de agua en mano se da un trago y me dice:</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Se llama Jabalina. Y mira que casualidad! Yo también me confundí con ustedes los </strong><em>riquitos</em><strong>&#8220;, me dice irónicamente.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;</strong><em>Riquito</em><strong>?. Por qué dices eso?&#8221;, le pregunto (en el séptimo piso del limbo!).</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Ay no te hagas! Ustedes los que estudian en colegios privados se creen la gran cosa. Llegan en sus vehículos cuidados de su mami o papi, le traen ropa nueva y ni hablar de la comida!&#8221;, sigue en tono irónico.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Pues no sé a qué te refieres. Es cierto que estudio en un colegio privado, pero eso no me convierte en nadie superior. Sobre lo otro que mencionaste, todos los hijos somos importantes para nuestros padres y para tu información ando a pie y no soy ningún </strong><em>riquito</em><strong> como dices&#8221;, le advierto.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Bueno, suenas como que es verdad. Olvídate de eso y vamos a apoyar a nuestros amigos. Me llamo Lorena, Y tu eres…?&#8221;.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Marcos. Un placer&#8221;.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Ví cómo perdiste en los 100 metros planos. Creo que tienes una buena oportunidad si sigues intentando. Lo que te restó fue que te mezclaron con los mas grandes&#8221;, me dice.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Eso creo…&#8221;, le digo aun en el Limbo.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Mira! Anímate ya tendrás otra oportunidad y quien sabe si ganas!&#8221;, me dice en buen tono.</strong></p>
<p><strong>Terminó el evento y antes que cada quien tomara sus respectivos rumbos, le pregunto a Lorena cómo podría volver a verla:</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Dudo mucho que podamos coincidir otra vez, Marquitos&#8221;, me dice entre risas.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Te gusta el diminutivo de mi nombre, eh?. Bueno!, eso es un adelanto. Cómo es eso que dudas volver a verme?. Te vas para Hawai?&#8221;, pregunto.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Ja,ja,ja,ja,ja tú sí que eres gracioso. Pues fíjate que no!, no me voy para Hawai, pero tu ambiente y el mío no concuerdan. Tú dices que no eres rico, pero cada vez que te veo, andas con hijitos de papi y mami y no me gustaría pasar un mal rato&#8221;, insiste.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Oye pero eres un problema con eso de los niños ricos!. Dónde es que me ves?. Estas en todos los lados?&#8221;, pregunto.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Ja,ja,ja,ja,ja, no!, pero vivo cerca de tu casa y cada vez que voy para la escuela, siempre te veo arregladito y con tus amiguitos rumbo a algún sitio. Es mi impresión&#8221;, me dice aun con su risita.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Debo entender entonces que estudias en la escuela pública y si vives cerca entonces debe ser al Este. Eso se traduce en Río Salado&#8221;, le preciso.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Ja,ja,ja,ja,ja geógrafo y todo el Marquitos!&#8221;, me dice.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Está claro que te he caído bien. Cuándo me darás la oportunidad de demostrarte que estas confundida conmigo?&#8221;, sigo insistiendo.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Estas seguro que deseas visitarme?. Yo ya te dije que soy una muchacha pobre y a lo mejor no encontraras cosas de lujo en mi casa ni nada que se le parezca&#8221;.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Sólo dime cuándo y que hablen los hechos porque palabrería ha habido demás&#8221;, le digo.</strong></p>
<p><strong>&#8220;Está bien. Un día de estos que pase por tu casa te digo, Marquitos&#8221;.</strong></p>
<p><strong>Pasaron cerca de 3 semanas y no volví a ver a esa muchacha y para colmo de males, no podía dejar de pensar en ella. Estaba convencido de que vivía en Río Salado, pero al ser tan grande ese sector, mis posibilidades eran prácticamente nulas: no habían celulares (existían beepers, pero eso estaba reservado para doctores e ingenieros mayormente) y nada de Internet.</strong></p>
<p><strong>Un día cualquiera estoy en frente de mi casa jugando pelota con mis amiguitos y de repente veo a Lorena!. En ese momento se acabó el partido para mí y provoqué la ira de algunos de mis amigos porque el juego era el famoso “desafío” (consistente en apostar cierta cantidad de dinero que pagaba el perdedor) y ya se puede usted imaginar!.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Hola Srta. Falsa!&#8221;, le digo entre risas.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Jajajajaja cómo gozo contigo Marquitos!. Tus amigos se ven medio molestos desde aquí&#8221;, me dice.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;No te preocupes. Hay más días para seguir jugando pelota. Dime por fin cuándo podré verte?&#8221;, le digo insistente.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Y todavía tu estas en eso ja,ja,ja,ja,ja?&#8221;.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Claro! Es que no te das cuenta que desde que te ví perdí la noción del tiempo!?&#8221;.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Sí como no! Ustedes los hombres! Todos son iguales&#8221;, me dice.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Oye, pero de qué forma es que funcionas?. Por qué te gusta tanto generalizar?&#8221;, le pregunto.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Mira está bien. Mañana es sábado y no tengo que ir a la escuela. Pasaré por aquí para coordinar hora y todo lo demás, te parece?&#8221;.</strong></p>
<p><strong>Accedí espléndido. Al día siguiente creo haber contado cada minuto de cada hora desde que amaneció. Por fin llega la tarde y se aparece Lorena:</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Hola Marquitos!&#8221;, saluda con una sonrisa ganadora.</strong></p>
<p><strong>Me percaté lo bien arreglada que estaba. Olía bastante bien y lucía sumamente agradable. Acordamos estar en su casa a las 7:00 PM y ella me pasaría a buscar una esquina antes de mi casa.</strong></p>
<p><strong>Recuerdo haberme bañado bien temprano y las ansias me mataban. Una tía me había regalado un perfume “Quorum” de Puig que casi me lo termino. La en aquel entonces de moda gelatina TCB de Sebastian, me la ajusté en mi cabeza, más el aderezo de mis Hush Puppies engomados, jeans Levi’s y un T-Shirt Hang Ten.</strong></p>
<p><strong>Llega la hora y allí estaba Lorena esperándome exactamente una esquina de mi casa, esquina ésa que emulaba una &#8216;frontera imaginaria&#8217; que dividía mi barrio y el de ella.</strong></p>
<p><strong>Se percata de mis atuendos y me dice que me veía bien y sin pérdida de tiempo le pregunto:</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Oye, por qué tenías que venir a buscarme?. Pasa algo?&#8221;.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Es mejor así . No te preocupes, Marquitos&#8221;, me dice muy natural.</strong></p>
<p><strong>Al llegar al área donde deberíamos entrar, había una pendiente la cual nos tomó unos 3 minutos bajar (me decía en mis adentros &#8220;</strong><em>bueno compadre usted nunca fue al manantial de noche, prepárese a debutar</em><strong>&#8220;). Ya en la modesta casa, a unos escasos metros del río, entramos:</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Abuela mire el es Marcos, el amigo de quien le hablé conocí en las olimpiadas escolares&#8221;.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Mucho gusto señora&#8221;, le digo a la dama.</strong></p>
<p><strong>Me invitan a sentarme y de una vez la señora añade:</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Que bueno que Lorena tenga amigos como Usted. Ella me ha hablado bien de Usted. Yo le vivo diciendo a mi nieta que se junte con gente que le sumen&#8221;.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Gracias, señora&#8221;, le digo medio tímido.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Marcos, te había dicho que aquí somos gente pobre. Lo único que te puedo brindar es un jugo de limón y unas galletitas de soda con queso&#8221;, dice abruptamente Lorena.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;No hay problemas Lorena&#8221;, le digo.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Bueno, los dejo para que puedan hablar. El ambiente es de juventú y yo ya soy una vieja. Lorena, que el joven no se vaya tarde por lo que sabemos&#8221;, sentenció la señora.</strong></p>
<p><strong>En eso me dí un trago bien rápido de la limonada y obviando galleta y el queso, le digo mirándola fija a los ojos:</strong></p>
<p><strong>-&#8221;No quiero ser imprudente, pero qué es eso de </strong><em>lo que sabemos</em><strong>?&#8221;.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;No te asustes! Lo que pasa es que por aquí hay muchos tigueres y no es bueno que te vayas tarde porque les gusta molestar y llamar la atención&#8221;, me dice en tono súper natural y abunda: &#8220;No me dejes esas galletas que las compré con mucho amor para ti, Marquitos&#8221;.</strong></p>
<p></strong></p>
<p><strong>Entre diálogo y diálogo, cherchitas breves, añoranzas y hasta confesiones, dan las 9:00PM y se interrumpe la velada!:</strong></p>
<div><strong></strong></div>
<p><strong><strong>-&#8221;Wow! Es bien tarde Marcos!. No te sientas mal, pero ya debes retirarte&#8221;.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;OK, no hay problemas&#8221;, digo.</strong></p>
<p><strong>Un abrazo, me despido de la señora (que hacía rato era víctima de Morfeo) y nos disponemos subir la pendiente. Al llegar arriba, hay unos 5 ó 6 tigueres en la esquina hablando de mí. Le pasamos por el lado y sin mediar palabras comenzaron medio discretos a seguirnos.</strong></p>
<p><strong>Angustiada me dice Lorena en voz ultra baja:</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Marcos!&#8221;.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Si?&#8221;, le pregunto.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Te acuerdas de la oportunidad que perdiste en la competencia?&#8221;, me dice bien deprisa.</strong></p>
<p><strong>Medio confuso y extrañado le digo:</strong></p>
<p><strong>&#8220;Sí, por qué…?&#8221;.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Este es el momento de ganar esa carrera perdida…&#8221;.</strong></p>
<p><strong>Corrí más rápido que el famoso Ben Jonson e inclusive ahora en la actualidad, Félix Sánchez fuera hijo mío ya que las plantas de los pies me llegaban a la nuca y caballo alguno podría tener lengua más larga que la mía en esos 100 metros que dividían su barrio del mío.</strong></p>
<p><strong>Unos meses después me enteré que Lorena se fue a los EE.UU. a solicitud de una tía suya. </strong></p>
<p></strong></p>
<p><strong>Muchas Lunas han transcurrido y aún no sé de ella.</strong></p>
<div><strong></strong></div>
<p><strong><strong>Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: &#8220;100 Metros Planos&#8221;. © 2009 Marcos Sánchez. Derechos reservados.</strong></p>
<p></strong></p>
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		<title>&#8220;Prueba de Confianza&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 10 May 2010 17:58:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos Sociales]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya con trece años le pido a mi mamá que convenza a mi padre de que me de permiso para ir solo al cine. Cuando se es menor no se entiende por qué hay tantas trabas para lo que uno piensa es un simple permiso. Mami, tras un asalto a mil caídas, convence a mi papá de que me deje ir y con voz recta y sin titubeos me dice:
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.vocesnews.com/wp-content/uploads/2010/05/Prueba-de-Confianza.jpg"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-4270" title="Prueba-de-Confianza" src="http://www.vocesnews.com/wp-content/uploads/2010/05/Prueba-de-Confianza-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Cuando tenía alrededor de 12 años recuerdo lúcidamente los matinée los domingos que eran como recibir regalos en tiempo de ‘Reyes’ ya que se disfrutaba a plenitud de la película infantil, pero sobre todo de esos hot dogs y refresco rojo Country Club que vendían en el desaparecido cine colón en mi natal La Romana.</strong><strong></p>
<p><strong>José María, un gran amigo, vecino, hermano y hasta guía, fue mi inspiración en tomarle amor al cine. El, en su condición de adulto, se le depositaba la responsabilidad para llevarnos (junto a un CONANI de muchachos!) al mencionado cine.</strong></p>
<p><strong>Ya con trece años le pido a mi mamá que convenza a mi padre de que me de permiso para ir solo al cine. Cuando se es menor no se entiende por qué hay tantas trabas para lo que uno piensa es un simple permiso. Mami, tras un asalto a mil caídas, convence a mi papá de que me deje ir y con voz recta y sin titubeos me dice:</strong></p>
<p><strong>-“A qué hora es que inicia el cine y por qué ese afán de ir hoy jueves y no el próximo domingo?”.</strong></p>
<p><strong>-“Hay dos tandas: una a las 5:30 PM y otra ala 7:30 PM. Papi lo que pasa es que los jueves son los estrenos y yo quiero ver la película el día que llega”.</strong></p>
<p><strong>-“Bueno. Le dije a tu mamá que era responsable, pero usted si va a ir es a las 5:30 y tiene que ‘tá aquí a mas tardar a las 8 en punto!”, sentenció.</strong></p>
<p><strong>Me fui a bañar con una sonrisa de oreja a oreja mucho más amplia que un ganador de la Súper Lotto!. La cinta en cuestión era “Indiana Jones y el Templo Maldito” con Harrison Ford y como me fascinaba la aventura, la gozadera era por partida doble ya que era mi primera vez en el cine sin supervisión. El Colón quedaba bien cerca de mi casa y me fui caminando. Llegué, compré mi hot dog, refresco y snickers y me senté a ver mi película.</strong></p>
<p><strong>5:30PM: comienza una bendita hilera de mas de 9 trailers y encima de eso, pasan par de anuncios de cigarrillos Montecarlo, aceite Crisol y hasta Malta Morena!. Por fin cerca de las 5:45 inicia la película. Me interno totalmente en mi mundo cinematográfico y en un abrir y cerrar de ojos veo mi reloj ‘Orient’ marcando 10 minutos para las 8 de la noche!!!.</strong></p>
<p><strong>Salgo cual si fuere tatarabuelo del mismo Flash!. Recuerdo ver el antiguo Mercado Municipal pasar por mi lado a mil por hora, cruzar la calle dispuesto a acortar distancia y cuando llego a la esquina de mi casa, doblo con una precisión que carro alguno de Fórmula 1 me ganaba. Al llegar, entro y mi papá estaba sentado en la galeria leyendo un almanaque mundial y me dice asombrado:</strong></p>
<p><strong>-“Pero ven acá muchacho y de dónde tu viene to’ sudao’ y corriendo como loco?”.</strong></p>
<p><strong>Apenas con voz y hablando con mucho esfuerzo le respondo:</strong></p>
<p><strong>-“Uté (respiro hondo)…uté me dijo (otro respiro)…que tenía que tá aquí a las 8 en punto…”</strong></p>
<p><strong>-“Si, pero no era para tanto. Yo ya sé que uté e’ un hombre reponsable y ademá pasaste la prueba de confianza”, me dijo sumamente normal y siguió leyendo.</strong></p>
<p><strong>Al día siguiente no gasté el dinero de la merienda escolar con la intención de sanear mi frustración al no poder ver el final de mi película y solicitar el permiso nueva vez.</strong></p>
<p><strong>Hablo con mi papá y medio escéptico me preguntó que por qué tenía que volver al cine de nuevo. Le expliqué lo del día anterior y accedió a darme el permiso con la condición de llegar a las 8:30 PM a mas tardar.</strong></p>
<p><strong>Llegué a tiempo para la tanda de las 5:30PM, pero estaba llena la sala y me dijeron que la estaban dando en el cine Papagayo. Eso significaba subir a pie cerca de 11 manzanas!. Me lleno de valor y arranco para mi Papagayo y cuando llegué estaba comenzada, pero esa parte ya la había visto el día previo.</strong></p>
<p><strong>Como si fuera una experiencia tipo déja vú, veo mi reloj faltando 15 para las 8 de la noche y me recuesto tranquilo en mi butaca. Se termina la cinta a las 8:22. Salgo, y al pararme frente al cine me digo mentalmente -“…Pero ven acá e’ en el Papagayo que ‘toy!..”</strong></p>
<p><strong>Llegué a casa pasada las 8:30 PM . No volví al cine solo sino hasta los 17 años…</strong></p>
<p><strong>Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: &#8220;Prueba de Confianza&#8221;. © 2009 Marcos Sánchez. Derechos reservados.</strong></strong></p>
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		<title>&#8220;La Intelectual&#8221;</title>
		<link>http://www.vocesnews.com/la-intelectual/</link>
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		<pubDate>Fri, 23 Apr 2010 15:04:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos Sociales]]></category>

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		<description><![CDATA[Un amigo de infancia me había solicitado que le acompañara a un “cocktail party” con motivo del lanzamiento de una revista bimensual con ribetes de diseño de interiores.
Me parecía aburrida, pero acepté la invitación para no hacerle el desaire.
Una vez en el lugar, me dice que me quede con una amiga de él, que es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.vocesnews.com/wp-content/uploads/2010/04/New-Image.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-4110" title="New Image" src="http://www.vocesnews.com/wp-content/uploads/2010/04/New-Image-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a>Un amigo de infancia me había solicitado que le acompañara a un “cocktail party” con motivo del lanzamiento de una revista bimensual con ribetes de diseño de interiores.</strong><strong></p>
<p><strong>Me parecía aburrida, pero acepté la invitación para no hacerle el desaire.</strong></p>
<p><strong>Una vez en el lugar, me dice que me quede con una amiga de él, que es de La Romana, pero que “tiene añales viviendo fuera”.</strong></p>
<p><strong>Me advirtió que fuera cauto ya que padecía de un delirio de grandeza superior al Empire State. Al rato llega la susodicha, mi amigo nos presenta y se desarrolla el siguiente diálogo:</strong></p>
<p><strong>-“Me dice Rafael que eres amante del cine”, rompe ella el hielo.</strong></p>
<p><strong>-“Sí. El cine es parte integral de mi vida”, le contesto bien agudo y atento debido al comentario previo sobre ella que de paso me tenía prejuiciado.</strong></p>
<p><strong>-“Disculpa. No te ofendes si te digo algo?”, me pregunta inquisidoramente.</strong></p>
<p><strong>-“Supongo que con el nivel que vendes, no será nada ofensiva tu interrogante”, le digo.</strong></p>
<p><strong>-“Bueno!, tu nombre es sumamente común”, dice en un tono casi sacándose la lotto!.</strong></p>
<p><strong>-“De los lugares y con los nombres más comunes, surgen tremendos prospectos. Fíjate que Balaguer dominó este país por 22 años y era oriundo de Navarrete”, le digo con mirada ultra penetrante.</strong></p>
<p><strong>-“Oh que bien!. Aparte de cineasta, te gusta la historia patria. Eso me dice que debes saber bastante de geografía y latitudes, cierto?”, sigue en su ataque.</strong></p>
<p><strong>-“Primero, para contestarte debo corregir que no soy cineasta. Soy Comentarista de Cine, que es diferente. Lo de Balaguer me es inherente porque soy, nací y vivo en República Dominicana. De geografía no soy experto, pero conozco algunas cosas”, sentencié.</strong></p>
<p><strong>En eso se nos acerca un camarero con copas de champagne, cerveza y vino. Opté por la cerveza porque dilataría el mareo (distinto al champagne) y además alimentaría su ego hacia mí. Ella, obviamente, tomó la copa de champagne. Se da un sorbo y me dice:</strong></p>
<p><strong>-“El cine no me gusta. Lo veo como una pérdida de tiempo. Al igual que la política de este país. Fui a ver con una amiga ‘G.I. Joe’ y me pareció un juego de vídeo llevado a la pantalla. Encima de eso eligen París! para desarrollar la trama central!”, dice en carcajadas.</strong></p>
<p><strong>-“Que extraña percepción”, digo fríamente.</strong></p>
<p><strong>-“Extraña?. Por qué?”, pregunta airada.</strong></p>
<p><strong>-“Si no entendiste la trama es obvio que no vista los cartones animados en los 80s sobre los cuales se basa el film. Y lo de París, obedece a que Francia es el país mayor visitado del mundo con unos 76 millones de turistas anualmente. Es obvio que los antagonistas elijan un sitio concurrido para llamar la atención mundial”, me doy otro trago y le hago señas al camarero que me traiga otra.</strong></p>
<p><strong>-“No lo había visto desde ese punto de vista”, dice medio confusa y dudosa.</strong></p>
<p><strong>En eso acelero el proceso de no amargar mi estadía en el sitio y ejecuto rápidamente mi plan B:</strong></p>
<p><strong>-“Me dice Rafael que vives en Europa. En qué país?”, pregunto con cara de ingenuo.</strong></p>
<p><strong>-“He estado en varios países europeos, pero ahora estoy en Suiza”, me dice ultra airada.</strong></p>
<p><strong>-“Suiza! Vaya que bien! Supongo conoces el nombre del famoso Capitán de Navío de origen suizo, que con su astucia, ayudó a rescatar las personas raptadas recientemente en costas Africanas”, pregunto con suma precisión.</strong></p>
<p><strong>Al no ver respuesta, le doy chance y le digo que me diera la respuesta acto seguido retornara del baño.</strong></p>
<p><strong>Al regresar, me encuentro con una situación delicada ya que la joven no estaba en el lugar. Me quedo en mi sitio, pido otra cerveza y en breve noto que se acerca la fémina. Pide disculpas por haberse retirado y me dice:</strong></p>
<p><strong>-“Debo confesarte algo”.</strong></p>
<p><strong>-“Soy todo oídos”, le digo.</strong></p>
<p><strong>-“Fui a mi vehículo a buscar mi BlackBerry, navegué en Internet en búsqueda de la información que me comunicaste y no aparece nada de nada!”, me dice en tono desafiante y le respondo con una amplia sonrisa en mi rostro:</strong></p>
<p><strong>-“Imposible que aparezca. No existe Marina de Guerra en Suiza porque su ubicación geográfica es céntrica y no está rodeada por mares”.</strong></p>
<p><strong>Me despido abruptamente alegando que acababa de llegar alguien a quien esperaba.</strong></p>
<p><strong>Pasé el resto de la noche en grata compañía y conocí varias personas que éramos afines y hasta me tildaron de ‘pichón de intelectual’ je,je,je,je,je.</strong></p>
<p><strong>Al día siguiente me llaman privado y me dice un tono muy terrenal:</strong></p>
<p><strong>-“Oye, disculpa. Le pedí a Rafael tu número. Soy la persona con quien conversabas anoche. Me recuerdas?”.</strong></p>
<p><strong>-“Por supuesto!. Cómo estas?!”, le digo (en el mismo tono de la noche anterior).</strong></p>
<p><strong>-“Bien. Gracias. Mira, eh… tu crees que es posible que me aceptes una invitación al cine?”.</strong></strong></p>
<p><strong>Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: &#8220;La Intelectual&#8221;. © 2009-2010 Marcos Sánchez. Derechos reservados.</strong></p>
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		<title>&#8220;El Cuco en el Closet&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Apr 2010 20:11:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos Sociales]]></category>

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		<description><![CDATA[A la edad de 12 años me encontraba cursando el sexto curso de primaria en el colegio Santa Rosa de Lima en mi ciudad natal, La Romana.
El colegio, regentiado por autoridades católicas, se caracterizaba por ser un estandarte de la buena educación en ese entonces.
Se tenía la creencia de que todo el que estudiara allí era "riquito" debido al nivel que vendía, sin proponérselo el centro de estudio privado.
Como es normal, cada año venían y se retiraban compañeros y con esta actividad, uno tenía la oportunidad de conocer nuevas amistades. Muchas de ellas fueron menos que efímeras por múltiples razones y otras, dilatadas, quizás por asuntos del destino.
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.vocesnews.com/wp-content/uploads/2010/04/ElCucoenelCloset.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-3906" title="74214583" src="http://www.vocesnews.com/wp-content/uploads/2010/04/ElCucoenelCloset-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>A la edad de 12 años me encontraba cursando el sexto curso de primaria en el colegio Santa Rosa de Lima en mi ciudad natal, La Romana.</strong></p>
<p><strong>El colegio, regentiado por autoridades católicas, se caracterizaba por ser un estandarte de la buena educación en ese entonces.</strong></p>
<p><strong>Se tenía la creencia de que todo el que estudiara allí era &#8220;riquito&#8221; debido al nivel que vendía, sin proponérselo el centro de estudio privado.</strong></p>
<p><strong>Como es normal, cada año venían y se retiraban compañeros y con esta actividad, uno tenía la oportunidad de conocer nuevas amistades. Muchas de ellas fueron menos que efímeras por múltiples razones y otras, dilatadas, quizás por asuntos del destino.</strong></p>
<p><strong>En uno de esos cambios conocí a Alex, un joven que venía con un aval sumamente prejuiciado ya que su tía, de quien no recuerdo el nombre, le exigía ser el mejor en todo ya que según ella, él tenía ese compromiso por venir de una familia de alta alcurnia.</strong></p>
<p><strong>La ultra delicado y calidad de su uniforme se notaba a primera vista aun cuando era tela azul (en la camisa) y khaki en el pantalón. Pronto Alex se dió cuenta lo díficil que sería para él adaptarse en el colegio ya que todos en el curso, le miraban de arriba hacia abajo y literalmente nadie le dirigía la palabra.</strong></p>
<p><strong>Sus días en clase transcurrían ante nosotros como si no existiera y su participación era prácticamente nula. En recreo, como no interactuaba con nadie, llevaba su mega lonchera temática a Superman y en ella, descansaban sendos sandwiches con variados tipos de dulces y jugos. Desayunaba con suma cautela al momento que leía una historieta cómica.</strong></p>
<p><strong>Como siempre he sido adicto a la cultura popular, un día Alex optó por romper el hielo marcado por un silencio de sepulcro que llevaba semanas intacto. Ya en recreo se me acerca y me dice:</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Hola. Soy Alex. Ya sé tu nombre porque veo que eres sumamente popular en el curso tanto entre varones como hembras&#8221;.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Vaya! pensé que no te gustaba mezclarte con personas&#8221;, le digo.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Olvídate de eso. Yo soy diferente. Eso es todo. Mira! dónde conseguiste ese paquito de Superman?&#8221;, me dice con ojos bien abiertos.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Tengo un amigo que vive en Nueva York y cada vez que viene me pregunta qué deseo y le pido paquitos de super héroes&#8221;, le comento mientras avanzamos en la fila.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Que bien!, yo los compro en Puerto Rico cada vez que viajo&#8221;, sigue entusiasmado.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Que bueno. Supongo vas allá a cada rato&#8221;, le digo.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Tengo que viajar por ahora semanal ya que no vivo con mis padres. Vivo con mi abuelo y mi tía no se deciden si vivir aquí o allá&#8221;, dice un tanto desorientado.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Eso justifica por qué nunca terminas tus tareas a tiempo, verdad?&#8221;, expreso.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Siiii&#8230;mira! te gustaría ir a mi casa y así me ayudas con unas cuantas cosas que no entiendo de Sociales y también podríamos intercambiar paquitos!&#8221;, me comenta en un tono bien abierto.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Podría ser Alex. Primero debo consultar con mis padres. Te digo después&#8221;.</strong></p>
<p><strong>Un par de días más tarde llegaba el viernes y coincidió que Alex no viajaría a Puerto Rico ese fin de semana. Acordamos de vernos en su casa cerca de las 3:00 PM para ayudarle con las tareas de Sociales.</strong></p>
<p><strong>Su casa quedaba bastante cerca de la mía y llegué a las tres en punto. Noto que el portón delantero tenía el candado quitado y al vociferar, me respondió por una de las ventanas frontales de una de las habitaciones y me pidió que entrara por el callejón.</strong></p>
<p><strong>Al recibirme por la puerta trasera de la cocina veo que un niño le está haciendo pasar un rato bien incómodo:</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Carlitos! apéate! muchachito malcriado!&#8221;, le dice.</strong></p>
<p><strong>En eso el niño me ve y sin tapujos me pregunta:</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Y usted quién es señor?&#8221;.</strong><strong></p>
<p><strong>Alex lo interrumpe, al momento que se lo quita de encima y le dice:</strong></strong></p>
<p><strong>-&#8221;El es el cuco! y si no te portas bien te va a llevar!&#8221;.</strong><strong></p>
<p><strong>El niño me mira con cara de tragedia y sale corriendo hacia una de las habitaciones a alta velocidad.</strong></strong></p>
<p><strong>-&#8221;Tu hermanito?&#8221;, pregunto.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;No! es un primito. Hijo de mi tía, pero tiene demasiadas energías. Ven pasa!&#8221;, me dice Alex.</strong></p>
<p><strong>Al entrar a la sala, ví una desmesurada cantidad de paquitos de todo tipo de super héroes. Al lado de ellos varios LPs tanto de música romántica como en Inglés y dentro de ellos estaba nuevecito el LP de la película &#8220;Fiebre del Sábado por la Noche&#8221;.</strong></p>
<p><strong>No pude contenerme e indeciso entre paquitos o LPs, le digo:</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Wow! mi hermana Xiomara le gusta muchísimo este LP!&#8221;.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Supongo que debe tener la misma edad que mi tía. Es de ella. Lo quieres escuchar?, me dice solicitamente.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Sí, sí, pero pon este&#8221; y le señalo &#8220;How Deep Is Your Love&#8221; de Bee Gees. Alex accede a reproducir la canción en un componente estéreo marca Philips con cabeza de diamante, mientras verificaba mi escueta colección de paquitos.</strong></p>
<p><strong>En eso veo que también tiene entre los LPs, el soundtrack de &#8220;Grease&#8221; y le pido que interrumpa la canción de los Bee Gees y que coloque &#8220;Grease&#8221; de Frankie Valli. Accede y cuando suena el primer verso:</strong></p>
<p><strong>-(&#8220;</strong><em><strong>I solve my problems and I see the light/We gotta plug and think, we gotta feed it right/There ain&#8217;t no danger we can go to far/We start believing now that we can be who we are</strong></em><strong>&#8230;&#8221;) En eso sale el niño de la habitación y grita:</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Abuelo! abuelito!&#8221;</strong></p>
<p><strong><br />
<strong>Se arma tremenda confusión y Alex me dice que rápidamente me meta en el closet de su habitación al momento que me hace señas de no hablar. Entra semi-violentamente el abuelo y con voz de trueno le dice:</strong></strong></p>
<p><strong>-&#8221;Alex carajo! cuántas veces te he dicho que no le pongas la mano a ese aparato,eh?! y qué es lo que pasa con ustedes que siempre pelean?!. Tendré que castigarlos nuevamente!&#8221;.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Abuelito abuelito! Alex metió al cuco en el closet!&#8221;, le dice el niño al señor mientras lo instaba ir a la habitación agarrándolo por el antebrazo.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Que cuco ni que nada carajo!. Ves lo que te digo?&#8221; (dirigiéndose a la tía de Alex) y sigue: -&#8221;Alex vive asustando a este muchacho con esas pendejadas del cuco! y tú que no que no hay problemas!&#8221;.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Apaga ese aparato y vaya al carro que vamos de compra para Santo Domingo&#8221;, dice aun en voz ultra alta y bien molesto el señor.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Si, señor!. Voy a dejar la otra llave colgada en el llavero de la cocina&#8221;, vocifera Alex con la intención de que escuchara.</strong></p>
<p><strong>Salen todos, y el niño sigue insistiendo que el cuco estaba en el closet y escucho a lo lejos el señor decirle a la madre del niño:</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Por eso quería vivir en Europa. Estas estúpidas creencias latinas!. Pero no te apures! mi nieto será otra cosa!&#8221;.</strong></p>
<p><strong>Cierran la casa y tras unos dilatados minutos, salgo del closet sumamente asustado. Voy corriendo a la sala y tomo mis paquitos, me dirijo a la cocina, agarro la llave, abro mi puerta, cierro y la tiro por una ventana lateral a la cocina.</strong></p>
<p><strong>Hasta ahí todo estaba muy bien, excepto el fantástico detalle que Alex nunca tuvo tiempo de alertarme sobre el bulldog que había en el patio!.</strong></p>
<p><strong>No recuerdo claramente cómo diablos logré saltar un portón que solo ninjas podrían sobrepasarlo y al caer ya en la parte opuesta al portón, me paro corriendo (paquitos en mano) y llegué a casa en nano segundos.</strong></p>
<p><strong>Al día siguiente nos vemos Alex y un servidor en la escuela y con cara de preocupación, pero mezclada de cierta ironía me dice:</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Oye discúlpame de verdad por lo de ayer, Marcos. No tuve tiempo de decirte nada. Hoy mi tía y mi abuelo se van a Santo Domingo otra vez. Te invito a mi casa!!&#8221;.</strong></p>
<p><strong>-&#8221;Mira Alex, sabes por qué no voy a mencionarte tu madre? Porque nunca me has hablado de ella y por respeto. No vuelvo a tu casa jamás!&#8221;.</strong></p>
<p><strong>Y así fue. No he vuelto a saber de Alex desde entonces.</strong></p>
<p><strong>Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: &#8220;El Cuco en el Closet&#8221; © 2009-2010 Marcos Sánchez. Derechos reservados.</strong></p>
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		<title>&#8220;El Ponceré’s Stadium&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Apr 2010 20:09:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos Sociales]]></category>

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		<description><![CDATA[Muy cerca de mi casa se encontraba una enorme propiedad que bien parecía una sabana por lo largo y ancho de la misma. El patio era excelente para construir prácticamente dos edificios, más los dueños no se ponían de acuerdo con el destino final de ese terrero y éso, nos daba la momentánea garantía de utilizarlo para jugar pelota.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.vocesnews.com/wp-content/uploads/2010/04/PonceresStadium.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-3903" title="PonceresStadium" src="http://www.vocesnews.com/wp-content/uploads/2010/04/PonceresStadium-204x300.jpg" alt="" width="204" height="300" /></a>Uno de los días más esperados siendo uno muchacho, eran los Sábados. Habían múltiples razones que nos ponían a fantasear con ese día ya que todo era sinónimo de ciertas libertades, cero presión escolar con tareas, una visita a la heladería o ir a las famosos ‘caballitos’ si coincidían estar en la ciudad.</strong><strong></p>
<p><strong>También el Sábado era un día reservado para jugar pelota con una ‘bola de media’. Un ritual que iniciaba bien temprano en horas de la mañana. En mi caso, el asunto era bastante interesante ya que pasaba a buscar a mis vecinos más cercanos y con éstos, buscábamos al resto en el área hasta completar el equipo.</strong></p>
<p><strong>Muy cerca de mi casa se encontraba una enorme propiedad que bien parecía una sabana por lo largo y ancho de la misma. El patio era excelente para construir prácticamente dos edificios, más los dueños no se ponían de acuerdo con el destino final de ese terrero y éso, nos daba la momentánea garantía de utilizarlo para jugar pelota.</strong></p>
<p><strong>En ese terreno actualmente está construida una plaza propiedad del antiguo dueño del desaparecido Supermercado Romana (reubicado ahora en otro lugar bajo otro nombre). Allí nos reuníamos los muchachos a saciar nuestras energías deportivas.</strong></p>
<p><strong>Como era costumbre, gozaba de cierto respeto entre ellos y como sentía la necesidad de darle un nombre a todas las cosas, bauticé ese patio como “El Ponceré’s Stadium”.</strong></p>
<p><strong>Evidentemente, el árbol más grande de dicho patio era de poncerés y de ahí el singular bautismo. Todos, sin excepción se adaptaron rápidamente al nuevo título y amigos de otro barrio (ese ‘otro barrio’ era simplemente el paso de la siguiente calle) acataron de igual forma la adopción del nombre.</strong></p>
<p><strong>Rafael Castillo, apodado ‘Chichí’ por mi hermana mayor, en alusión a que de niño ciertamente parecía “un chichí” vivía a unos escasos pasos de mi casa y era una pieza clave para el juego porque tenía dotes naturales de gacela. Nadie corría más que él, ni en el barrio ni en zonas aledañas, lo que lo convertía en un codiciado prospecto.</strong></p>
<p><strong>Uno de esos tantos Sábados, voy cerca de las 9:00 AM a casa de Chichí a buscarlo para ir a jugar. En una época en donde el vecino tenía total libertad de darle una pela a uno si notaba alguna actitud malcriada, era también normal compartir de ambos lados desayuno, comida y hasta cena.</strong></p>
<p><strong>Al llegar le pregunto a la mamá de Chichí por él y éste se estaba desayunando. Sin reparos, me invitan a desayunar también y siéndoles franco, éste es un gratísimo recuerdo: el pan venía unido en pequeños trozos de ocho pedazos (4 de cada lado) lo que le permitía a uno (una vez puesta la mantequilla) cortar esos pedacitos que parecían divinos al mojarlos con el chocolate Munné que utilizaban en casa de Chichí:</strong></p>
<p><strong>-“Oye, pero ete pan ‘tá buenísimo Chichí”</strong></p>
<p><strong>-“ujum” (con la boca llena), asienta.</strong></p>
<p><strong>-“Mi mamá el que usa e’ Embajadol, pero éte e’ muy bueno”, le comento.</strong></p>
<p><strong>-“Aquí hay de lo’ dó, pero ete me guta má’. Viene también en cocoa”, amplia.</strong></p>
<p><strong>-“Tenemo’ que i’ a bucá lo’ muchacho’, hoy tenemo’ un tolneo con un equipito de otro barrio”, le digo ávidamente.</strong></p>
<p><strong>-“Bueno yo no sé si pueda. Hoy en la talde llega un camión de goma de la Capital y tengo que ‘tá en el negocio”, me dice escépticamente.</strong></p>
<p><strong>-“Pero ven acá y el juego e’ el día entero? E’ahora en la mañana”, le comento animándolo.</strong></p>
<p><strong>-“Tá’ bien. Vamo’ a hacer algo. Tu buca una palte de lo’ muchacho’ y yo la otra y así ganamo’ tiempo”, me propone.</strong></p>
<p><strong>-“OK!”.</strong></p>
<p><strong>Terminamos de desayunar y nos separamos a buscar o más bien, a armar el equipo. Cerca de las 10:00 AM, habíamos 8 muchachos. A pesar de la amplitud del sitio, sólo se necesitaba un pitcher (quien además era primera base), un segunda base (left field al mismo tiempo), un tercera base y una posición que casi nunca nadie aspiraba: right field. El asunto radicaba en que había unos arbustos en esa área y casi nunca se podía atrapar la pelota.</strong></p>
<p><strong>Como era tradición, ‘fabricar’ la pelota conllevaba que uno de nosotros sacrificara una media en desuso para esos fines. Alguien cosía y el hilo era donado por el responsable de la nueva pelota una vez se acabara el partido.</strong></p>
<p><strong>Terminada la pelota llegan los adversarios y acto seguido uno de nosotros se encargaba de colectar el dinero que se apostaría. Se trataba del famoso ‘desafío’ (basado en aportes de ambos equipos y el ganador se llevaba todo el dinero con fines de repartirlo).</strong></p>
<p><strong>Comienza el juego y estamos todos bien activos a no cometer errores ya que había una apuesta de por medio y de repente se suspende el juego:</strong></p>
<p><strong>-“Bueno señore’, yo quiero mi cualto pa’trá que tengo que hacerle un mandao’ a mi mamá”, comenta Joselo, uno de los adversarios.</strong></p>
<p><strong>-“Devolvé lo cualto?! Tú tá loco Joselo”, dice Raúl, uno que era amado y odiado al mismo, tiempo porque nunca se ponchaba y casi siempre la sacaba.</strong></p>
<p><strong>-“Pero ven acá Joselo! Búcate a tu primo Huguito para que entre pol tí”, vocifera Chichí.</strong></p>
<p><strong>En eso todo el mundo se pone de acuerdo con la propuesta y Joselo no tuvo remedio que ir a buscar a su primo. Inconforme, regresa dándole instrucciones y decide irse al mandado de su mamá con la no segura certeza de regresar.</strong></p>
<p><strong>Todo el mundo de vuelta a sus respectivas posiciones y antes de iniciar, Junior, hijo de unas de las dueñas del patio, se me acerca:</strong></p>
<p><strong>-“Malquito, ten cuidao’ tu sabe que eto tiguere juegan desafío en Río Salao’ y casi siempre se alma una vaina”.</strong></p>
<p><strong>-“No te preocupes Junior. Yo soy el que tiene el dinero”, le digo dándole una palmada en la espalda.</strong></p>
<p><strong>Escasos minutos de reiniciado el partido llega Joselo con una funda de plástico y la carne que su mamá le había encargado. Decide reintegrarse al juego y su primo, le cede el turno medio molesto.</strong></p>
<p><strong>-“Oh-oh miren a ete! Páseme lo cualto que le dí que eto no’e pa’ muchacho”, le dice Joselo.</strong></p>
<p><strong>-“Lo tiene Malquito”, dice con cara molesta.</strong></p>
<p><strong>Se desarrolla el juego y entre jugada y jugada dan la 1:00 PM y vemos como llega Vladimir, hermano de Chichí, a ritmo ultra veloz y le dice sin reparos:</strong></p>
<p><strong>-“Chichí juye! Vamono’ que el camión llegó hace rato y papi ta’dao’ al diablo”.</strong></p>
<p><strong>Salen ambos tipo corre-caminos (Chichí a la delantera por supuesto) y el hecho malogró el momentum suspendiendo abruptamente el juego. Simultáneamente llega Huguito con la mamá de Joselo (quien se había olvidado que la carne era para el almuerzo por estar jugando) y se armó otro corredero!.</strong></p>
<p><strong>En la confusión me dice Raúl:</strong></p>
<p><strong>-“Hey! No’ vemo’ en tu casa pa’ la repaltidera”</strong></p>
<p><strong>-“Ta’bien, ta’bien”, le digo.</strong></p>
<p><strong>-“Malco paso pol tu casa ahorita, oite?”, me dice Larry, otro del barrio.</strong></p>
<p><strong>Para cuando llegé a mi casa, noté con susto que la mamá de Joselo estaba hablando con mi papá:</strong></p>
<p><strong>-“Pero mire, a lo’ muchacho hay que darle chance. Déle una oportunidad”, le decía mi papá.</strong></p>
<p><strong>-“Lo que pasa vecino e’que ete malcriao’ lo mandé a comprar una calne y me gató lo cualto dique jugando y me dice que el hijo suyo ‘taba allá”, dice airada la madre de Joselo.</strong></p>
<p><strong>-“Sion papi”, digo con cara de yo no fui.</strong></p>
<p><strong>-“Dios le bendiga. Venga acá! E’veldá que uté y otros muchachos del barrio estaban jugando por dinero!?”, me dice el viejo firme como una barra de acero.</strong></p>
<p><strong>-“Papi mire: nosotro’ tabamo’ jugando pelota donde Fiol”, digo gagueando y bien asustado!.</strong></p>
<p><strong>-“Mire yo no le pregunté a uté dónde era que utede’taban! La pregunta fue que si el juego era por dinero”, insiste papi.</strong></p>
<p><strong>En eso llega Larry, Raúl y Chichí y no se percatan del asunto y casi a coro me dicen:</strong></p>
<p><strong>“Malco vinimo’ a bucá lo cu-al-tooo…”.</strong></p>
<p><strong>Hubo que repartir de vuelta el dinero a todo el mundo por disposición de mi papá y en eso la mamá de Joselo coge en manos una rama bien larga de tamarindo y le pregunta ya retirándose:</strong></p>
<p><strong>-“Donde era que tú’taba?!”</strong></p>
<p><strong>-“Mami yo te dije en el Ponceré etedium”, responde un lloroso Joselo</strong></p>
<p><strong>-“Ponceré etedium, eh? Coje entonce ta-ma-rin-do e-te-di-um!”, le dice la señora al momento que cada silaba se hacía acompañar de tremendo fuetazo!.</strong></p>
<p><strong>Arreglado el asunto. Nos quedamos en dudas Larry, Raúl, Chichí y yo sobre por qué la mamá de Joselo insistía que el dinero lo había gastado, si él compró la carne.</strong></p>
<p><strong>Nos enteramos después que Joselo le había quitado el dinero de la carne a su primo Huguito y éste incómodo por haber sido sacado del juego, fue y se lo comentó a la señora.</strong></p>
<p><strong>Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: &#8220;El Ponceré’s Stadium&#8221;. © 2009-2010 Marcos Sánchez. Derechos reservados.</strong></strong></p>
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		<title>&#8220;Todos Somos Cristianos&#8221;</title>
		<link>http://www.vocesnews.com/todos-somos-cristianos/</link>
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		<pubDate>Fri, 19 Mar 2010 11:54:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos Sociales]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace más o menos como unos 6 meses antes de mi regreso a la TV local, fui invitado a un programa dominical con motivo de una entrevista respecto a la vida artística de Michael Jackson. 
La cita había sido originalmente en el fin de semana de la repentina muerte del cantante, pero no se pudo realizar.

Como no dispongo de transporte, me fui en un carrito público. 
Ya dentro del vehículo (había una joven en la parte trasera) se desarrolla el siguiente diálogo:
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.vocesnews.com/wp-content/uploads/2010/03/chofer1.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-3663" title="chofer1" src="http://www.vocesnews.com/wp-content/uploads/2010/03/chofer1-300x234.jpg" alt="" width="300" height="234" /></a>Hace más o menos como unos 6 meses antes de mi regreso a la TV local, fui invitado a un programa dominical con motivo de una entrevista respecto a la vida artística de Michael Jackson. </strong></p>
<p><strong>La cita había sido originalmente en el fin de semana de la repentina muerte del cantante, pero no se pudo realizar.</strong><strong></p>
<p><strong>Como no dispongo de transporte, me fui en un carrito público. </strong></strong></p>
<p><strong>Ya dentro del vehículo (había una joven en la parte trasera) se desarrolla el siguiente diálogo:</strong><strong></p>
<p><strong>-“Amigo uté’e el primero de eta noche”, me dice un sudoroso y animado chofer.</strong></p>
<p><strong>-“Está dura la cosa, eh?. No se preocupe. Quizá en par de vueltas más se consiga unos cuantos pasajeros y cuadre la noche. Mientras tanto, cóbrese”, le digo.</strong></p>
<p><strong>-“Cuadrá??!! y’e’fácil!?. Ete carro no e’ mío. De aquí tengo que sacale lo del dueño y lo que me quede e’pa la familia”, me dice un tanto angustiado.</strong></p>
<p><strong>Para darle un poco de ánimo le digo:</strong></p>
<p><strong>-“Mire usted se ve que es un hombre de batalla. No sé cómo comprobarlo, pero es casi seguro que dará par de vueltas y conseguirá algo extra”.</strong></p>
<p><strong>-“Uté e’ critiano?”, me pregunta.</strong></p>
<p><strong>-“Todos somos cristianos chofer. Lo que pasa es que nos cuesta a veces serlo”, le dije.</strong></p>
<p><strong>En eso le solicito que me deje ya que llegaba cerca de mi destino final. Al apearme, la jovencita que se encontraba atrás dice que se va a pasar para sentarse adelante. Me dispongo a abrirle la puerta para una vez que entre, cerrársela y al entrar, cierro la misma y pasan dos adolescentes en un motor y el de atrás me vocifera a risas:</strong></p>
<p><strong>-“Ja,ja,ja,ja,ja, mira ete palomo dique cerrando puelta! Palomaso!”.</strong></p>
<p><strong>Dejo sin efecto el asunto y cuando voy a cruzar la calle el chofer me dice:</strong></p>
<p><strong>-“Mire, hágame el favor”.</strong></p>
<p><strong>Miro para ambos lados antes de cruzar y al llegar de lado de su puerta, le pregunto:</strong></p>
<p><strong>-“Dígame?”. En eso noto que él está buscando en el compartimiento donde tiene el menudo y me dice con dinero en manos:</strong></p>
<p><strong>-“Tenga su dinero”.</strong></p>
<p><strong>Atónito le digo:</strong></p>
<p><strong>-“Pero, por qué?”.</strong></p>
<p><strong>-“Uté’e un caballero. No sabía que en ete bendito pueblo habían todavía gente decente”, me dice.</strong></p>
<p><strong>-“Bueno, gracias por el comentario, pero quédese con eso, que éste es su trabajo”, contesto.</strong></p>
<p><strong>-“Mire en verdá siento dárselo, yo sé que toy apurao’, pero uté me ha llenao’ de satifación con su conducta”, me anexó.</strong></p>
<p><strong>-“No se preocupe. Sigamos siendo nosotros y quizás las cosas cambien. Cuídese”.</strong></p>
<p><strong>La semana de inauguración del programa de TV que marcaba mi regreso a los medios recibí una curiosa llamada. Al momento de finalizar mi participación, el control master me hace señas que tengo una llamada y aunque no había solicitado la misma, accedí y me dicen:</strong></p>
<p><strong>-“Amigo le habla el chofel de aquel día”.</strong></p>
<p><strong>-“El chofer de cuándo dice usted?”, pregunto medio en el limbo.</strong></p>
<p><strong>-“Del día que uté se comportó como un caballero”, me dice.</strong></p>
<p><strong>-“Ah je,je,je,je, OK! Cómo se siente?!”, le pregunto.</strong></p>
<p><strong>Enérgicamente me responde:</strong></p>
<p><strong>-“Bien y contento de verlo en su programa. Sabe algo?”</strong></p>
<p><strong>-“No, dígame”, le pregunto.</strong></p>
<p><strong>-“Aquel día al dejar a la jovencita, me llamaron un grupo de critiano pa’ una carrera al sector de Quiqueya Vieja. Logré lo del dueño y algo pa’mí. Ahora sé que e’verdá que todo somo critiano”.</strong></p>
<p><strong>Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: &#8220;Todos Somos Cristianos.&#8221; © 2009 Marcos Sánchez. Derechos reservados.</strong></strong></p>
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		<title>&#8220;Capital e&#8217; Capital&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Mar 2010 17:53:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos Sociales]]></category>

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		<description><![CDATA[Señores! llegó a mi bar y lounge, una musiquita de los 80s bien nítida, ambiente adulto-contemporáneo, bebidas de todas nacionalidades, precios aceptables, ambientación retro, en fin! lo que buscaba!. Sentado en el counter frente al bar en sí (cerca de la cajera), pido una cerveza y una canción para “entonar” y ver qué pasa mas adelante.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Marcos Sanchez</p>
<p><strong><a href="http://www.vocesnews.com/wp-content/uploads/2010/03/chicas-del-club.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-3540" title="chicas-del-club" src="http://www.vocesnews.com/wp-content/uploads/2010/03/chicas-del-club-300x221.jpg" alt="" width="300" height="221" /></a>De pequeño solía ir de vacaciones a Santo Domingo a la casa de una tía paterna, quien residía en la Zona Colonial y además una mujer de letras y gran compromiso moral. </strong></p>
<p><strong>Con el tiempo crecí y se disminuyeron esas visitas. Lo que primaba era una llamada telefónica, una carta enviada por correo tradicional.</strong><strong></strong><strong></strong><strong>Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: &#8220;Capital e’ Capital&#8221;. © 2009 Marcos Sánchez. Derechos</strong></p>
<p><strong>Ahora el asunto es vía Messenger (con envío de datos y archivos visuales-auditivos incluidos) o mensajes de textos vía celular y por qué no una llamadita.</strong></p>
<p><strong>El primogénito de mi hermana mayor creció en dos días y se fue a la Capital a vivir y estudiar. Al término de sus estudios, decidió seguir haciendo vida social y laboral en la metrópolis dominicana.</strong></p>
<p><strong>Mi sobrino y yo llevamos una muy buena relación y nuestra comunicación es buena. De ahí su afán de invitarme con regularidad a que pase temporadas con él. Tras varios infructuosos intentos, accedí a visitarlo y así darle una oportunidad a la ironía de la vida, siendo yo ahora tío, visitando a un sobrino.</strong></p>
<p><strong>Durante el día todo transcurrió fenomenal hasta bien caída la tarde. Ya en la noche nos quedamos viendo TV y tranquilos en su apartamento.</strong></p>
<p><strong>Cuando pasaron unos días, ya me había memorizado la ruta para ir al súper mercado, el cine, tomar carritos, guaguas, el peluquero, centros comerciales y hasta colmadones!. Mi sobrino, dándose cuenta de que mi estadía no sería tan aburrida para mi, optó por “dejarme salir solo” a un concurrido “Bar y Lounge” de nuestra bella jungla de concreto capitalina:</strong></p>
<p><strong>-“Tío esta noche me siento un poco agripado y no tengo ánimos de salir. Le pedí a mi novia que me prepare una sopita y luego me quedaré descansando”, me dice el sobrino.</strong></p>
<p><strong>-“Me parece lógico. Pero, qué te preocupa?”, pregunté.</strong></p>
<p><strong>-“Es que me da apuros con Usted ya que habíamos acordado salir”, me dice un tanto desconcertado.</strong></p>
<p><strong>-“Ah muchacho! je,jej,e,je, no te preocupes. Yo ya me sé varias rutas para ir a distintos lugares”.</strong></p>
<p><strong>-“Bueno. Y… para dónde piensa Usted ir esta noche?”, pregunta en tono escéptico.</strong></p>
<p><strong>-“Bueno mi hijo llevo ya aquí varios días y como sabrás necesito sociabilizar con féminas”, le respondo con una sonrisa con guiño de ojos incluido.</strong></p>
<p><strong>-“Bueno Usted debería ir a…” en eso hay una interrupción garrafal de mi parte y le digo:</strong></p>
<p><strong>-“Hey! Que no se te olvide que no soy ningún muchacho. Yo ya verifiqué dónde ir”, le digo muy airoso.</strong></p>
<p><strong>Con un rostro entre burla inocente y sorpresa me pregunta:</strong></p>
<p><strong>-“Y pa’dónde Usted va?!”.</strong></p>
<p><strong>-“No te preocupes. Tu sabes que no soy gente de ir a lugares extraños. Es un nuevo Bar Lounge en donde ponen música de los 80s en Inglés”.</strong></p>
<p><strong>-“OK. Cuídese de las mujeres de aquí que no son nada fáciles!”, me advierte.</strong></p>
<p><strong>-“Pero ven acá, se te olvida que salí en La Romana a la calle desde temprana edad!?. No te preocupes yo sé como es el asunto”.</strong></p>
<p><strong>-“Tío: la idea NO es desanimarlo, pero esto NO es La Romana”, me dice en un tono insistente y de advertencia al momento que llegaba mi taxi.</strong></p>
<p><strong>Señores! llegó a mi bar y lounge, una musiquita de los 80s bien nítida, ambiente adulto-contemporáneo, bebidas de todas nacionalidades, precios aceptables, ambientación retro, en fin! lo que buscaba!. Sentado en el counter frente al bar en sí (cerca de la cajera), pido una cerveza y una canción para “entonar” y ver qué pasa mas adelante.</strong></p>
<p><strong>Se perdieron unas 4 pequeñas y entre saludos no planificados, miradas de reojo, repetidas visitas al baño y mas peticiones de canciones llega una fémina!:</strong></p>
<p><strong>-“Disculpa. Esta ocupada esta silla” (mas bien taburete, de esos tipo desayunador), me pregunta la muchacha. Que de paso se había bañado con un Red Door de Elizabeth Arden! Y casi me provoca una ‘pituita’ a dos manos!</strong></p>
<p><strong>-“En lo absoluto”, le digo.</strong></p>
<p><strong>Sin reparos, me pregunta irónicamente: “Cerveza light es lo que estas tomando?!”.</strong></p>
<p><strong>-“Así es”, respondí. En un tono como (“Y entonces?, y’eta tipa?”).</strong></p>
<p><strong>-“Supongo que no hay problemas con brindarte unas cuantas”, me pregunta con una sonrisa que parecía se había sacado la lotto.</strong></p>
<p><strong>Miro al bar tender con sonrisa matizada en mi rostro buscando una opinión no solicitada y el tipo medio se ríe y accedo.</strong></p>
<p><strong>Ya con unas 4 birras extras, estoy bien o tan encendido como una lámpara de estadio cualquiera, y entonces me dice la jeva:</strong></p>
<p><strong>-“Romanense, entonces cómo lo vamos a hacer?. San Isidro queda muy lejos de aquí y no puedo llevarte a mi apartamento porque mi prima está allá con su novio”.</strong></p>
<p><strong>En eso, le pido disculpas y voy al baño para recapitular una serie de detalles previamente vistos. Una vez allí, uno de los espejos revelaba parte de la actividad en el área interna del bar y veo cómo la jeva le pasa un papelito al bar tender y me puse mas jucho que chivo cibaeño compadre!. Retorno a mi silla y con actitud incisiva le pregunto:</strong></p>
<p><strong>-“Entonces hay una vaina entre tú y el bar tender, eh?!”.</strong></p>
<p><strong>Negada y desafiante me dice: “Para nada mi amor! Mira yo no soy mujer de problemas. Qué es lo que te pasa!?”.</strong></p>
<p><strong>-“Te ví dándole algo a él mientras estaba en el baño! Me crees estúpido!?”.</strong></p>
<p><strong>Sin poder justificar el hecho se para y se va!. En eso me viro y le pregunto al bar tender en tono exigente:</strong></p>
<p><strong>-“Pero ven acá men! Y qué clase de hombre es usted compadre!?”.</strong></p>
<p><strong>El tipo se me ríe en la cara y me dice gozosamente:</strong></p>
<p><strong>-“De dónde e’que e’uté helmano?”.</strong></p>
<p><strong>-“De La Romana!, cuál es la maldita vaina con el lugar de donde uno viene??!!”, respondo airado y sutilmente me dice:</strong></p>
<p><strong>-“Lo que pasa es que esa tipa e’un cuerito”</strong></p>
<p><strong>-“Y?!”, pregunto aun airado</strong></p>
<p><strong>-“Y me pidió que te siguiera complaciendo con las canciones para así poder llevarte a un lugar que tu eligieras y después tumbarte”, me dijo.</strong></p>
<p><strong>Consternado y bien molesto le digo al tipo:</strong></p>
<p><strong>-“Y tú sabiendo eso no me dices nada! Uté e’ apretao’ caballo!”.</strong></p>
<p><strong>-“Bueno pana, qué carajo sé yo si tu ere de Romana o no! Ademá si no colaboro, no gano porque ella tiene que mojarme también!”, me dice aun en risitas</strong></p>
<p><strong>Salgo del lugar, pido un taxi y al llegar con un mareo mas sólido que mar en picada, me abre mi sobrino y antes de que me dijera siquiera una palabra le dije:</strong></p>
<p><em><strong><span style="text-decoration: underline;">Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: “Capital e’ Capital”. © 2009 Marcos Sánchez. Derechos reservados.</span></strong></em></p>
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		<title>Frente al Papagayo</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Mar 2010 11:07:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos Sociales]]></category>

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		<description><![CDATA[Todos sabemos lo estresante que es ser responsable en su trabajo, no importa si se es el Gerente o un empleado de línea. Lo cierto es que para cuando llega el fin de semana, lo que uno quiere es relajarse con algun tipo de actividad recreativa y en otros casos, simplemente dormir…
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Marcos Sanchez</p>
<p><a href="http://www.vocesnews.com/wp-content/uploads/2010/03/papagayo.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-3423" title="papagayo" src="http://www.vocesnews.com/wp-content/uploads/2010/03/papagayo.jpg" alt="" width="558" height="664" /></a></p>
<p>Todos sabemos lo estresante que es ser responsable en su trabajo, no importa si se es el Gerente o un empleado de línea.  Lo cierto es que para cuando llega el fin de semana, lo que uno quiere es relajarse con algun tipo de actividad recreativa y en otros casos, simplemente dormir…</p>
<p>El pasado fin de semana visité un colmado cerca de la primera fase del nuevo boulevard en La Romana. La idea era tomarme unas cuantas cervezas con unos amigos a quienes les “debía” un tiempo para compartir socialmente.</p>
<p>Al llegar al lugar (detesto esperar y por ende que me esperen!), noto que fuí el primero. Me siento en una esquinita y para no ocupar espacio, opté por perdir una cerveza. A los 3 ó 4 minutos me llaman mis amigos preguntándome dónde quedaba el colmado:</p>
<p>-&#8221;Hey Marcos!. Vamo pa’llá. Men, disculpa la tardanza. E’ que ‘tabamos en la bomba y tu sabes&#8221;.</p>
<p>-&#8221;No hay problemas. Apenas tengo aqui unos minutos&#8221;, respondí.</p>
<p>-&#8221;Oye. Nos dijiste que el colmado quedaba cerca del boulevard, verdá&#8221;, me pregunta el que llamó. En eso no logro contestarle y se cae la llamada.</p>
<p>Cuando voy a remarcar me entra nueva vez la llamada y me dice:</p>
<p>-&#8221;Marcos! Llámame pa’trá que no tengo minuto&#8221;.</p>
<p>Hago lo propio y al continuar la conversación le digo:</p>
<p>-&#8221;Mira, sí el colmado queda casi al frente del segundo tramo del boulevard. Frente al Papagayo&#8221; . Pasan unos eternos 6 ó mas minutos y me llama otro de los panas con un tono un tanto desorientado y me dice en voz ultra vociferada:</p>
<p>-&#8221;¡¿Pero ven acá y dónde’e que queda la vaina esa?!. Hemo dao’ como mil vuelta y no lo encontramo. ¿Tu no dijite frente al Papagayo?&#8221;.</p>
<p>-&#8221;Asi es&#8221;, le digo.</p>
<p>-&#8221;Pero Marcos! el Papagayo es demasiado grande! ¿por qué no eres más específico y nos das una referencia de algo que le quede al lao’?&#8221;, me dicen.</p>
<p>-&#8221;Si aprendieran a ESCUCHAR y no OIR fuera mejor. Dije que el colmado queda frente al Papagayo, no en El Papagayo&#8221;, les respondo.</p>
<p>En eso oigo a los otros dos (eran tres panas) hablando en voz alta y coreada:</p>
<p>-”Pero etamo’ hace rato en el Papagayo y no aparece el colmado ese!&#8221;.</p>
<p>En una pasan de un lateral del sitio y les hago señas: &#8220;Hey! por aqui!&#8221;. Al devolverse me reclaman:</p>
<p>-&#8221;Oye pero tu ere una vaina men. Por que no nos dijiste que estaba en una esquina al frente del segundo tramo del boulevard?&#8221;.</p>
<p>Sonriendo. Les indico que miren al frente del colmado y al ver sorprendidos y entre burla y sorpresa me dicen:</p>
<p>-&#8221;Pero viejo!!!. Eso es una cotorra!&#8221;.</p>
<p>-&#8221;Negativo&#8221;, les dije. Y agrego: &#8220;Esa ave NO es una cotorra. Es un Papagayo y el colmado está justo al frente de ella&#8221;.</p>
<p>-&#8221;Cómo que no??!!. Tu no le ve??!!&#8221;, insiste.</p>
<p>-&#8221;No existen cotorras con plumaje rojo. El Papagayo posee generalmente alas rojas y plumaje del mismo color combinado con azul y pecho amarillo&#8221;, les explico.</p>
<p>Todos miraron atentos al famoso papagayo en cuestión y una vez cotejaron las características de la estatua con mi descripción, dice uno de ellos:</p>
<p>-&#8221;Bueno compadre to’lo día se aprende algo nuevo&#8221;.</p>
<p>En eso uno de ellos le hace seña a un moto-concho, se monta y antes de irse le preguntamos:</p>
<p>-&#8221;Pero ven acá y pa’done tu vá&#8221;.</p>
<p>-&#8221;Oh papá pal cajero! eta noche se va’bebé y con lo que vamo’aprendé, necesitaremos mas birras!&#8221;.</p>
<p>Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: &#8220;Frente al Papagayo&#8221; © 2009 Marcos Sánchez. Derechos reservados.</p>
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		<title>“La Importancia de la Presencia”</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Feb 2010 13:01:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ana</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos Sociales]]></category>

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		<description><![CDATA[Sucede que estaba en una concurrida cafeteria-restaurant de la ciudad esperando a una potencial cliente para mi espacio radial sabatino “El Club de los 80s”.

Cuando llega la persona, me encontró escuchando a los Pet Shop Boys y me dice:
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Marcos Sanchez</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-3326" title="la-importancia-de-la-presencia" src="http://www.vocesnews.com/wp-content/uploads/2010/02/la-importancia-de-la-presencia3-300x211.jpg" alt="la-importancia-de-la-presencia" width="300" height="211" />Sucede que estaba en una concurrida cafeteria-restaurant de la ciudad esperando a una potencial cliente para mi espacio radial sabatino “El Club de los 80s”.</p>
<p><strong>Cuando llega la persona, me encontró escuchando a los Pet Shop Boys y me dice:</strong></p>
<p><strong>-”Oye, pero es cierto eso de que eres fan full de ellos, eh?”. </strong></p>
<p><strong>-”Ciertamente”. Contesté. </strong></p>
<p><strong>-”Y ese tema es de ahora o de los clásicos?. Te pregunto porque la voz del tipo que canta está igualita. Digo! si es de ahora…”. Me pregunta. </strong><br />
 <strong>-”Sí. Es de ahora. De Marzo de este año. Se llama ‘Love Etc’”. </strong></p>
<p> <strong>-”Love Etc!?. jejejeje. Quién podría titular una canción asi?. Por eso me llaman la atención esos grupitos británicos”. </strong></p>
<p><strong>-”Asi es”, le dije. En eso intento apagar el iPop y me dice abruptamente: </strong></p>
<p><strong>-”Espera!. Qué es lo que dices esa frase ahi!?”. </strong></p>
<p><strong>-”Algo referido a que uno no tiene que ser una gran estrella de Hollywood con mucho dinero, ni tener un súper carro para viajar o esta parte que reza ‘Don’t have to be Beautiful but it helps…’” </strong></p>
<p><strong>Entonces me dice: </strong></p>
<p><strong>-”Tú crees en verdad en eso de que ser ‘bonito’ ayuda?”, preguntó. </strong></p>
<p><strong>Respiré un poco desconcertado por el énfasis que puso en lo de la belleza externa y le sentencié: </strong></p>
<p><strong>-”Supongo que has escuchado alguna vez sobre los llamados ‘nutrientes de relaciones’ de Carlos Davis”.</strong></p>
<p><strong>Me interrumpió rápidamente y me dijo “Para nada!” y anexó “Pero dime! dime!” </strong></p>
<p><strong>-”Bueno”, continué: “No te sientas mal con ser o no ser hermosa. ‘La presencia’, ya sea física o emocional es imprescindible para alcanzar los objetivos en todos los ámbitos. En las relaciones es importante lograr una mezcla de presencia y pasión para crear lazos sólidos y profundos. ¿En qué relación podrías invertir más presencia física o emocional?”. </strong></p>
<p><strong>Se quedó pensando y me dijo: </strong></p>
<p><strong>-”Tendré que analizar bien lo que me has dicho”. </strong></p>
<p><strong>Nos despedimos. Llegamos a un acuerdo para el anuncio y al subirse en su vehículo me dijo con una intención medio preocupada-interesada: </strong></p>
<p><strong>-”Cómo es que se llama el disco de los Pet Shop Boys?…”</strong></p>
<p><strong>Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: “La Importancia de la Presencia”. © 2009-2010 Marcos Sánchez. Derechos reservados. Con fragmento tomado de Carlos Davis. Publicado originalmente vía Hi5 el 18 de Septiembre, 2009 y luego el 1 de Octubre, 2009 en el blog oficial de la serie.</strong></p>
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