La palabra diaria
November 3, 2009
Doy desde el Cristo de mi ser.
El arte de dar
Cuando pienso en dar como un arte —una expresión creativa de mi luz crística—ofrezco más de mí mismo. Pienso de qué manera puedo apoyar a los demás y cómo dar significativa y gozosamente.
Recibo ideas divinas cuando cambio mi enfoque de las “cosas” externas al significado verdadero de dar. Al escribir una carta a un amigo o ser querido o brindar una sonrisa de apoyo, sé que tengo mucho que ofrecer. Recibo inspiración a medida que nuevas expresiones creativas para dar vienen a mi mente. Consciente de que el dar conlleva también recibir, siento agradecimiento por todo lo que doy y por todo lo que recibo.
“Vuestra fe va creciendo y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás.”—2 Tesalonicenses 1:3
La palabra diaria
October 31, 2009
El poder divino me llena de gozo hoy.
Gozo
Como las aves en el cielo o las olas en el mar, puedo lograr nuevas alturas gracias al poder divino que yace en mí. Al orar y llevar a cabo mis actividades, Dios me llena de gozo. Así como la energía mueve las olas y el viento eleva las aves, el gozo irradia en mí dándome aliento y entusiasmo por la vida.
Encuentro alegría en las cosas sencillas, como pasar tiempo con un amigo o disfrutar de la belleza de la naturaleza. Estoy consciente de todos mis momentos de dicha y los guardo como un tesoro. El gozo da forma a mis pensamientos y fluye en mis conversaciones y acciones. Siento el gozo como la verdad de mi ser y la energía divina en mi vida.
“Porque has sido mi socorro y así en la sombra de tus alas me regocijaré.”—Salmo 63:7
La palabra diaria
October 29, 2009
Soy un centro radiante de paz.
Paz interna
El calor emana del centro del sol; desde su centro éste irradia energía y calor. Cuando dirijo mi rostro al sol, siento el poder que es liberado desde sus profundidades, beneficiándome y sustentando al planeta Tierra.
En lo profundo de mi ser, la luz divina irradia amor y energía a mi mente, cuerpo y espíritu. Expresiones amorosas emanan de lo profundo de mi ser, de mi naturaleza crística, para beneficiar a los demás.
Tengo en mí todo lo que necesito para irradiar amor. Las actitudes serenas externas comienzan con la paz interna. Me centro en la luz crística y cada pensamiento que tengo y cada palabra que digo están bañadas de paz.
“Otra vez Jesús les habló, diciendo: ‘Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.’”—Juan 8:12
La palabra diaria
October 28, 2009
Soy amor en acción.
Contribución
El amor de Dios se expresa por medio de mí para bendecir a los demás. Reconozco que las personas con quienes trato son creaciones de Dios. Busco oportunidades para ayudar, apreciar y contribuir.
Doy de corazón. Saludo con una sonrisa, llamo o envío un correo electrónico a un ser querido u ofrezco mi ayuda a alguien que lo necesite.
Paso por alto cualquier expresión externa de quienes parecen ser poco amistosos y reconozco su esencia verdadera. Envío una bendición silenciosa a todos aquellos con quienes me encuentre o en quienes piense hoy: Veo el Cristo en ti. Te visualizo disfrutando de salud, felicidad, prosperidad y paz.
“Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios.”—1 Juan 4:7
Reflexiones diarias
October 27, 2009
La palabra diaria
October 27, 2009
Dios es mi ayuda en toda necesidad.
Una manera
En La oración de fe, Hannah More Kohaus comienza: “Dios satisface mi necesidad. Sacia mis hambres Su inmensa piedad; conmigo anda y es mi guía cada minuto de este día”.
Con Dios, siempre hay una manera para enfrentar los retos de la vida, para sobreponerse a lo que parecen ser circunstancias limitantes. Siempre hay una manera de restaurar la salud y la paz mental, de sentir gozo y aumentar la comprensión espiritual. Dios es una presencia amorosa que todo lo provee y es un principio inmutable de Verdad y amor.
Dios hace surgir el bien en cada situación. Me dirijo a Dios en oración con fe y expectativa, consciente de que hay una manera de pasar de la sombra a la luz. Dios, te escucho. Dios, permaneceré por siempre en ti. ¡Tú eres mi ayuda en toda necesidad!
“Pues nada hay imposible para Dios.”—Lucas 1:37
La palabra diaria
October 26, 2009
Soy receptivo a la abundancia del universo, recibo prosperidad en muchos modos.
Prosperidad
Al saludar al sol y reconocer las bendiciones de un universo abundante, mi corazón se emociona y se llena de gratitud. Me maravillo por la inmensidad de la provisión divina.
Siento agradecimiento por las muchas maneras en que mi vida es enriquecida: relaciones personales amorosas, un ambiente que me apoya y medios para expresar y compartir mis dones dados por Dios.
A medida que utilizo mis dones para tocar las vidas de los demás, recibo aun más bendiciones. Cuando comparto la abundancia que viene a mí, abro un canal para recibir aun mayor prosperidad. ¡Mi aprecio por las bendiciones de Dios aumenta día a día!
“Se maravillará y ensanchará tu corazón porque se habrá vuelto a ti la abundancia del mar.”—Isaías 60:5
La palabra diaria
October 24, 2009
Nuestras expresiones de amor y compasión crean un mundo de paz.
Paz mundial
Con cada pensamiento amoroso que tenemos y cada palabra amable que decimos, contribuimos a un mundo de paz. Todos tenemos la habilidad de ser pacientes y perdonar y, aún ante la tribulación, afirmar: Paz, aquiétate. Podemos calmar la tempestad con el poder de nuestro amor.
Al continuar con nuestro día, expresamos compasión dondequiera que sea posible. Al orar, apreciamos el bien divino en nuestros seres queridos e inspiramos a los demás. Al permanecer centrados en nuestra naturaleza divina y en la unidad que compartimos, somos poderosos. Nuestros actos más pequeños se combinan con las buenas acciones de los demás para crear un mundo en paz, un mundo que funciona para todos.
“Para que el amor con que me has amado esté en ellos y yo en ellos.”—Juan 17:26
La palabra diaria
October 23, 2009
Dejo ir y dejo que Dios me libere para lograr un bien mayor.
Dejar ir
Si alguna vez me siento atrapado en una red de circunstancias negativas, no pierdo la esperanza de encontrar una solución. En vez de eso, decido enfrentar el reto espiritualmente dirigiéndome a Dios.
Hago una pausa, aparto mi atención de la situación en sí y la pongo en Dios. Esto me ayuda a vincularme de nuevo con el Espíritu presente en mí y en todas las circunstancias. Dejo ir cualquier pensamiento ansioso y el dominio de la negatividad disminuye.
Permanezco en la quietud de la oración y permito que la presencia de Dios eleve mi comprensión para saber cúal es el camino a seguir. Dejo ir y dejo que Dios me libere para lograr un bien mayor.
“Mis ojos siempre se dirigen hacia Jehová, porque él saca mis pies de la red.”—Salmo 25:15
La palabra diaria
October 22, 2009
Disfruto de salud y bienestar.
Salud
Tengo acceso al poder sanador que Jesús demostró en Su ministerio. Proclamo mi salud y la acepto elevando mi razón a la conciencia crística. En esta conciencia, no existen ni la enfermedad ni la escasez. Por el contrario, sólo existen la salud y el bienestar radiantes. Supero con fe cualquier síntoma o prognosis que puedan retarme, y confío plenamente en la actividad sanadora de cada célula de mi cuerpo.
En oración, recibo la guía para el tratamiento correcto que he de seguir. Me rodeo de amigos y profesionales positivos. Fomento todo sentimiento de paz y bienestar. Durante el proceso de curación, profundizo mi conciencia crística y disfruto de vitalidad.
“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él también las hará; y aun mayores hará.”—Juan 14:12



