No

November 22, 2011

Diego Sosa, Escritor Dominicado

¿Cuántas veces nos han hecho decir que sí queriendo decir no?  Decir no es un dilema en sí.  La palabra que los niños más escuchan como respuesta es no.  Pero al parecer esa negativa no tiene un sentido definitivo o sólo nos lleva a ser unos perseguidores del sí cuando somos adultos.

Es que pocos respetamos un no.  Y muchos nos dedicamos a influenciar y hasta manipular para conseguir el sí.

¿Será que no sabemos decir no?  Saber decir no es casi un arte y respetar el no de los demás es una obra de arte.   Trabajemos estas dos vertientes desde nuestro punto de vista.  No conseguiremos modificar a los demás, pero sí a nosotros.  Claro, si es que usted quiere modificar su actuación.

Inicio con la más fácil.  La que los demás quisieran recibir de nosotros.  El respeto a su no.  Aceptar que las demás personas tienen derecho a decidir es lo más sencillo que podemos hacer.  Muchos hablan del libre albedrío y lo predican, pero no son capaces de aceptar una decisión negativa de los demás.  Muchas veces creemos y estamos convencidos de que una de decisión los demás sería errada, pero no le damos la libertad de ser el dueño el que decida.

El libre albedrío es la base para una buena relación entre las personas.  Pero nos acostumbramos a pisotear ese derecho primordial que los otros tienen.

–¿Quieres ir al cine?

–No, yo prefiero ir a comer algo.

–No seas así, hazlo por mí…

Y así nos pasamos la vida tratando que el otro haga lo que queremos.  Hasta en sus propias cosas.  Como elegir ropa, pareja, el nombre de sus propios hijos…  Recomendar es una cosa, hacer que los demás hagan nuestra voluntad ya es otra.  Hay personas que son tan fuertes influyendo en los demás que logran crear un ambiente que nadie se atreve a contradecirlos porque al final se termina haciendo de la forma que ellos quieren.  Y hasta llegan a influenciar tanto en su alrededor que terminan moldeando a sus allegados de manera que no aprenden a dar un no definitivo, si es que llegan a darlo.

Pasemos a la parte de saber decir que no.  Es difícil para los que están acostumbrados a no decirlo.  Siempre pensarán que deben ser flexibles y que para todo hay que tener tolerancia.  Yo no me refiero al no por llevar la contraria o al no por imponer mi posición.  Hablo de cuando usted tiene que dejar lo suyo para complacer a otros.  Me refiero a cuando siempre es el si del otro el que vale.  Quiero decir, usted tiene que ser tolerante, pero dentro de su rango de tolerancia.  Si no quiere ir al cine, no tiene que hacerlo porque el otro quiera.  El otro tiene que encontrar la forma de ser tolerante con lo suyo y quizá no vayan al cine ni a cenar, sino que alquilen una película y pidan comida en la casa.  Es buscar soluciones que los dos estén cubriendo sus necesidades.  Ya sé, alguno dirá que no siempre se puede.  Pero yo no me refiero a los casos que son excepciones, hablo de las personas que dicen que sí para complacer al otro, y se pasan la vida haciendo eso y luego un día explotan y dicen que todo lo hicieron por los demás: “¡Y mira cómo me paga!”

Muchas veces tenemos planes para hacer algo, o simplemente para no hacer nada.  Alguien nos pide acompañarlo y sin querer lo dejamos todo: Nuestros hijos, nuestra tranquilidad, nuestro cuerpo (porque no tengo tiempo para hacer ejercicio), todo…  Y nos pasamos la vida ayudando a los demás.  Es más, hacemos fama… cuando alguien tiene una necesidad, a la primera persona que llama es a esa que siempre está dispuesta.  Esa que es tan buena que si se entera de algo, no es que no dice que no, sino que se pone delante para ayudar, dándole un no rotundo a tantas cosas que podrían causarle mayor placer que acompañar a alguien en sus compras…

El no que acostumbramos a decir suele no tener fuerza.  Pensemos en los hijos o sobrinos, nietos o amigos.  Es un no blandengue que por respuesta recibe una segunda súplica, tercera y hasta cuarta.  Recibe tantas respuestas hasta que se convierte en un sí.  Un mal sí.  Bueno, a mi no me gustan esos sí, no tienen sabor, sólo logran el propósito a medias, hacen feliz mi parte sin dar felicidad al otro.  O sea, es un sí que me convierte en un gran egoísta.  Amo a los demás, ¿pero para que hagan lo que deseo?  Si en realidad los amara, me complacería el no, porque sabría que cuando es sí es porque quiere y tiene valor para la persona.

El no y el sí son dos caras de una misma moneda, pero sólo la felicidad los hace ser una moneda con valor.  No importa la cara que pongamos, el resultado tiene que ser la felicidad.

Regálese Una Alegría Al Día!

November 15, 2011

Diego Sosa, Escritor Dominicado

Por lo menos una… aunque varias es mucho mejor.  Quiero aclarar desde el inicio, un regalo no es comprar algo… para que no deje de leer por pensar que soy un agitador del consumismo.

Pasamos mucho tiempo pensando en lo malo y sufriéndolo.  Pensamos demasiado en el “tengo que…” y muy poco en el “quiero…”.  Y no el quiero de deseo, sino el de disfrute.  Por ejemplo, podemos decir: “Quiero ir a ver a mi hija al ballet”, y no “tengo que…”  Podemos pensar que es un regalo para nosotros, ver la cara de la niña danzando o del hijo al dar un Home Run, o tocar una pieza en la guitarra o lo que sea que lo haga feliz.  Pienso más en nuestra felicidad que en la de ellos.

Visitar a mi abuela la hace feliz, ¿cómo no considerarlo dentro de mi paquete de actuaciones de felicidad?  Qué ella se ponga feliz con mi visita es secundario, no lo hago sólo por ella, lo hago por mí.  No le hago daño a ella, sino todo lo contrario, entonces el reflejo de yo sentir una gran felicidad hace feliz a otra persona… es una ecuación que se asemeja a lo perfecto.

“Quiero hacer ejercicio”.  Así es un regalo.  “Tengo que ir al gimnasio”, así es una multa.

Reúnase con amigos; visite a alguien; ofrezca una sonrisa; tome la vida por el lado alegre; cómprese un helado; dele un abrazo a un ser querido; levántese a disfrutar el amanecer o corra a ver el atardecer; dígale a un ser querido que lo quiere; respire aire yodado; mírese en el espejo y sonríase, se contagiará de su propia alegría… es más, ya está casi sonriendo con sólo leer que sonreirá, ¿qué cómo lo sé? Es magia.

Hay muchos regalos que se puede hacer cada día, no se quede con sólo uno, acostúmbrese y verá que la vida le ofrece más para sonreír que para estar triste, depende de nosotros elegir cuál cacareamos más, cuál tomamos para influenciar en nuestro humor, cuál decidimos será nuestra guía.

Más sobre este tema en mis libros:

Mi Binomio

–Tú Eres la estrella

¡Alcanza la Cumbre!

Hasta la próxima entrega

Diego Sosa

¿Cómo lo digo bien y sin que falte nada?

November 25, 2010

Diego Sosa, escritor Dominicano

¡Él habla mucho, pero dice poco!  Esa frase la escuchamos cada vez más en el ámbito empresarial, frase que la usábamos más para los políticos y sus interminables discursos.  ¿Será que copiamos cada día más de los políticos?

Los discursos son una cosa, pero las oraciones y párrafos concretos son otra.  Necesitamos decir algo, entonces tenemos que estructurar bien nuestras frases para que el mensaje llegue.  Contrario a los discursos largos, en los que la intención es esparcir una gran cantidad de bellas palabras para que los oyentes queden maravillados del verbo.  Lamentablemente en esos discursos se termina no comunicando nada.

Pasemos a lo que nos interesa, la forma de decir las cosas de una manera más efectiva:  

Lo primero que les digo a los asistentes a mis talleres de retórica, es que necesitan tener un objetivo.  La manera de encontrarlo es muy sencilla, sólo piense en qué quiere lograr.  Definiendo el objetivo sabrá qué persigue y podrá comunicar lo que quiere.

Luego debe saber con quién habla… Hay personas que les gusta un abordaje directo, y otras que prefieren los adornos en la comunicación, pero lo principal es siempre hablar con la persona correcta.  Si usted trata el tema con alguien que no es quien toma la decisión, entonces podrá estar gastando municiones.

Al iniciar la conversación es necesario llamar la atención del interlocutor, así que necesitará saber qué lo puede mover a estar atento a su exposición.  Siempre recomiendo que piense que hace una venta… de todas formas es una negociación.  Para alguien comprar algo y quedar feliz, ese algo debe cubrir alguna necesidad.  Entonces, inicie explicando porqué sería bueno que le escuchara.

Lo mejor para dar una descripción de lo que quiere decir, es describir el tema como si fuese una pintura.  Necesitamos que el interlocutor entienda y quede con la idea clara.  Una descripción, sin más detalles de los necesarios será de gran ayuda para que nuestra presentación sea escuchada con atención y quede en la mente de los demás.

A continuación haré un párrafo que puede servir de referencia.  Pensemos en alguien que pedirá una promoción dentro de la empresa:

“Una empresa en expansión siempre piensa en crear nuevos líderes para conseguir los equipos más productivos… En los últimos años me he preparado con esmero para poder progresar, en ese tiempo le he rendido muchos frutos a la empresa logrando los objetivos en proyectos como… Para que la empresa progrese aún más y logre la cima como un halcón en vuelo, me gustaría colaborar en el futuro desde el puesto… que hoy está libre. Le prometo que conseguiremos los mayores beneficios que nos podamos plantear”.

Esto es un simple ejemplo de cómo en escasos 45 segundos usted puede armar un discurso que tiene un inicio de motivación para el jefe, plantea el tema, expresa el porqué, dice lo que se quiere y finaliza explicando porqué se cubriría la necesidad, o sea, los beneficios para el que escucha.

Recuerde que decirle al jefe que no tiene suficiente dinero para sus gastos, o que tiene mucho tiempo en la empresa no cubrirá la necesidad de un líder productivo que tiene la institución.

Naturalmente que esto no le garantiza que recibirá el puesto, pero de seguro estará menos lejos que con una charla vacilante de media hora sin decir que quiere, ni como piensa lograrlo.  Así mismo es como los enamorados no llegan a sus pretendidas.

© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales a nivel Internacional. CEO Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.
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Kaizen Personal

September 16, 2010

Kaizen es un vocablo japonés que significa mejora continua.  Aquí me he tomado la libertad de usarla para el ámbito personal… normalmente lo vemos asociado a las empresas.

Nosotros debemos pensar en ser cada día más exigentes con nosotros mismos… eso es lo que siempre nos dicen.  Ser exigente con nuestro desempeño es lo que siempre pensamos al querer ser mejores, pero que tal si nos dedicamos a mejorar nuestra calidad de vida cada día un poquito más.

No es difícil conseguir avanzar algo cada día.  Para hacerlo más fácil le propongo trabajar por áreas, puede elegir cada día la que le parezca que más le acomoda y hacer algo, no tiene que ser mucho:

Aprender: Conseguir informaciones nuevas que nos llenen nuestro yo, no sólo las que nos ayudarán en la vida profesional, también aprender lo que siempre quisimos saber o lo que hoy nos interesa.  Podemos hacerlo leyendo, investigando, o simplemente mirando algún reportaje en televisión.

Orientarse a resolver problemas: Crear una mentalidad de búsqueda de soluciones, no concentrarse en el problema sino en como solucionarlo.  La vida se hace más fácil cuando la vemos desde un punto de vista de solución y no de impotencia ante las dificultades.

Creatividad: Un área por lo regular abandonada en momentos de comodidad, pero muy utilizada en momentos de dificultad.  Lo bueno es poder desarrollar día a día las habilidades que se requieren para ser creativo.

Brindar servicio: Esto no es difícil ni mucho menos costoso, pero trae una satisfacción inmensa a largo plazo.  Lo único que tenemos que hacer es cosas que contribuyan al éxito de los demás.

Ejercitar la memoria: Con ejercicios mentales ponemos nuestras células en movimiento y evitamos que se atrofien.   Recordemos cosas del pasado, hablemos con amigos y hagamos remembranzas.  Existen muchos juegos que ayudan a la memoria, muchos son muy sencillos y de corta duración.  En la red hay cantidad de páginas que ayudan a mantener la memoria activa y a desarrollarla, les puedo recomendar www.lumosity.com.

Confianza: Lo importante es construir relaciones profundas.  Muchas veces nos quedamos en la superficie de una amistad y no podemos disfrutar de lo que realmente es un amigo.  Otras veces tenemos verdaderos amigos y no disfrutamos de la profundidad de la amistad.

Cuidemos el hotel:  Nos han dado un cuerpo y nos pasamos la vida maltratándolo, como si un día pudiéramos adquirir uno nuevo, o llevarlo a un taller a reparar.  El mantenimiento preventivo le rendirá frutos a largo plazo.  Podemos hacer ejercicios, alimentarnos bien, no cometer abusos con frecuencia.  Recuerde que el hotel que lo hospeda es el único que tiene y lo tendrá toda la vida.

Hasta la próxima semana.

© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales a nivel Internacional. CEO Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.

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¡Esta memoria mia!

September 12, 2010

Dicen que recordar a tiempo es lo que determina si uno en realidad sabe algo o no.  La memoria es quién se encarga de ponernos los conocimientos en el lugar preciso, en el momento adecuado; por eso es muy importante tenerla fresca y trabajando.  ¿Se le olvidan nombres, fechas, citas y otras cosas importantes?  No se preocupe, usted no es la única persona con estos inconvenientes y lo mejor es que tiene cura.

No quiero entrar muy profundo en datos técnicos, pero vamos a ilustrar algunas cosas.  Existen dos memorias, la de corto plazo y la de largo plazo.  En la primera guardamos las cosas que no necesitaremos por mucho tiempo y que rápidamente serán olvidadas… como un número de teléfono que vamos a marcar.  A la otra memoria llevamos las cosas que consideramos importantes para un futuro. 

Debemos priorizar y organizar lo que llevamos a nuestra memoria de largo plazo, de lo contrario la tendríamos como una gaveta llena de cosas… puede haber muchas útiles, pero las que no lo son nos quitan tiempo al estar en el mismo lugar, ocupando espacio y sin orden.

Otros factores influyen en la capacidad de la memoria.  Por ejemplo el género, la edad (entre los 16 y los 23 años tenemos la mayor capacidad para recordar), la concentración, el estrés, estado de ánimo y salud, entre otras que son menos influyentes.

El proceso básico de la memoria consta de tres partes; captar, guardar y reproducir.  Entonces pasemos a la práctica ya que entendimos la teoría.

Recordar Nombres:

Es más fácil recordar nombres de ciudades o tipos de animales, ya que los visualizamos… si aprendemos lo que es una abeja, la vemos en nuestra mente cuando decimos el nombre.  Es por eso que los nombres propios son más difíciles de recordar.  Una buena técnica para evadir ese obstáculo es asociar los nombres. 

Primero concéntrese en captarlo; luego repítalo para comenzarlo a fijar en la memoria; después trate de ver el nombre escrito; lo siguiente es asociarlo… puede ser con otra persona, pero también con el lugar de procedencia, o con algo peculiar de la persona, cómo los lentes que usa o la corbata que trae puesta. 

También puede imaginarse la persona en un lugar de fantasía, cómo en una montaña, limpiando sus lentes y conversando con otra persona que lleve el mismo nombre, así lo recordará con más facilidad.  Por ejemplo, para recordarse de mi nombre, al conocerme y llamarle la atención mi pronunciada nariz, puede imaginarse al Cyrano de Bergerac (por su nariz) jugando fútbol con Diego Maradona.

Si a usted le presentan más de siete personas de corrido, la octava por lo regular tomará el lugar de la primera… es que en nuestra memoria de corto plazo sólo cabrán siete lugares.  Tendrá que hacer estos ejercicios planteados en el párrafo anterior para que los nombres pasen lo más rápidamente posible a la memoria de largo plazo.

Cifras y fechas:

No vea los números por separado, póngalos en grupos de tres o de cuatro números, si es posible asócielos matemáticamente; por ejemplo 320514  Yo veo tres grupos de dos números, los cuales siempre suman cinco 32 05 14.  Parece difícil, pero la práctica hace al maestro.

Si recibe los números de oído, trate de visualizarlos escritos.

Repita varias veces el número, siempre con la lógica que pensó para recordarlo.

No todo tiene que ser guardado en la memoria, recuerde que tiene la posibilidad de escribirlo en cuaderno de notas, o salvar el número en su teléfono móvil.

No encuentra algunas cosas:

Para esto lo mejor es la disciplina, aquí vale la regla “prevenir es mejor que remediar”.   Las llaves de la casa o del auto siempre puede dejarlas en el mismo lugar, si no hay espacio, mejor créelo.  Guárdelas en el mismo bolsillo, o en la misma separación de su cartera.  Todos los instrumentos de trabajo deben estar en un lugar asignado, y sin regueros en el escritorio ni en las gavetas.

Si perdió algo, entonces puede pensar quién lo tenía por última vez, o dónde lo uso la vez anterior a la desaparición.  Cierre los ojos y trate de visualizar la última vez que lo vio.  Revise primero dónde usted lo vio por última vez, y revise bien, no deje ningún lugar sin revisar pensando que no puede estar en él.

Para encontrar el camino:

Si alguien le va a describir el camino a un lugar, tiene que concentrarse en las palabras, no en alguna cualidad de la persona o alguna parte de su vestimenta.  Todo lo que escuche visualícelo, vea cada giro, cada referencia que le den.  Luego, repítale lo que entendió a la persona que le dio las instrucciones, así le podrán corregir.  Y recuerde que no todos explican igual; si la explicación va muy rápido, pida para pausar, y si no entiende algunas palabras, pida explicación… no se preocupe por parecer tonto, usted no lo es… y además, lo importante es encontrar su objetivo… tonto sería no encontrarlo por no preguntar (y si usted es del género masculino, recuerde que no nos gusta preguntar en el camino, mejor llevar las instrucciones entendidas).

Hay mucho de que hablar para mejorar la memoria, pero aquí lo traté de hacer lo más práctico posible.  Lo importante es que con la edad (recuerde que a partir de los 23 comienza el descenso) no dejemos caer nuestra capacidad… eso lo logramos con un buen filtro para sólo almacenar lo que necesitaremos y no podremos buscar anotado.  Sobre todo le recomiendo no dejar de ejercitarnos constantemente, eso es divertido y nos ayuda… haga crucigramas, resuelva sudoku, juegue ajedrez, lea, escriba, filosofe con amigos, vea programas de preguntas y respuestas.  En fin, todo lo que mantenga activo su cerebro le ayudará a su memoria.

© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales a nivel Internacional. CEO Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.

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Aprender a aprender

September 2, 2010

Si esto le parece un trabalenguas, que pensará del siguiente; “aprender a desaprender lo aprendido”.  Pero no se preocupe, no voy a teorizar mucho en ese sentido, ya que no creo en la teoría de que debemos olvidar lo que sabemos.  Sólo me concentraré en lo importante, en la nueva forma de recibir conocimientos.

La escuela tradicional se concentra en la enseñanza basada en los conocimientos de quien enseña y la experiencia del mismo.  Esto quiere decir que quien aprende nunca saldrá de las aulas sabiendo más que el profesor.

Lo bueno es que hoy en día no sólo existe una fuente de consultas, en estos días tenemos muchas fuentes inagotables en el tiempo, esto hace que el que enseña, posiblemente, sea obsoleto al momento de enseñar.  Esto dependerá mucho de la materia que enseñe.

Enseñar y aprender dejaron de ser caras de una misma moneda.  El que quiera seguir con el método antiguo, sólo formará personas aptas para el día de ayer.  Es muy problemático entrar en el mañana con el método de traspaso de conocimientos, ahora necesitamos aprender, y eso es, conocer lo que hay, pero también estar preparado para encontrar lo que sale nuevo día a día… y lo más importante, necesitamos analizar y sacar nuestras propias conclusiones.

Enseñar a alguien a usar los comandos de una computadora no le dará libertad; inmediatamente los programadores cambien los mismos, tendremos que enviar a esas personas nuevamente a estudiar.  Lo importante es enseñarles a encontrar el camino del aprendizaje, con eso ellos podrán encontrar los nuevos comandos.

Aprender a aprender es la clave del presente, eso nos hará entrar en el futuro como personas preparadas para ello.  Cuando mi hijo mayor supo que tendría que ir a una nueva escuela por mudarnos de país, inmediatamente comenzó a procurar ejercicios en su nuevo idioma, ya que aunque lo hablaba y lo leía, nunca le había tocado escribirlo.  De nada le servía saber escribir en otros idiomas, lo importante es que ya sabe cómo se aprende la escritura en una nueva lengua.  Buscó libros y textos en Internet, hizo un plan de estudios y se puso al día para entrar en el grado que le tocaba sin perder algún año de estudio.

Incentive las personas a buscar soluciones, muéstrele que puede saber más que usted, motívelos a encontrar por si mismo los conocimientos… ahora usted es un guía, ya no será profesor, a cualquier nivel, padre, maestro o jefe, su función es motivacional, tendrá que encender la chispa que mantendrá la llama del aprendizaje prendida.

No digo que las escuelas y universidades desaparecerán, a lo que me refiero es que deberán cambiar de centros de enseñanza a centros de aprendizaje.  No valdrá de mucho saber del pasado, lo importante para los niños y adultos del futuro será desarrollar la capacidad de encontrar las informaciones y de ellas aprender a crear.  Podrán tener la creatividad a flor de piel y con eso conseguir soluciones para el mundo que les tocará vivir.

© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales a nivel Internacional. CEO Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.

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¿Son los problemas reales?

August 12, 2010

Llamar problema a una situación, es determinar la propia insatisfacción con nuestras posibilidades de llegar al resultado que esperamos.  Mientras mayor sea el problema, mayor será nuestra visión de capacidad para resolver el mismo.

 Lo que para muchos resulta un problema, para otros no lo es, esto nos demuestra que los problemas son internos de las personas, son un estado de incapacidad de resolución.  Claro, hay situaciones que no podemos controlar, para eso está la naturaleza, pero entonces no debemos sentirnos mal de no poder solucionarlo.  Estos son problemas, pero no son reales, son realidades.

Cuando encontramos algo que llamamos problema, es el momento de pensar en las energías, habilidades y conocimientos que tenemos para resolver el mismo, es el momento de saber si necesitamos ayuda y si la obtendremos, pero no es el momento de sentarnos a llorar nuestra desdicha por lo que se nos presenta, eso sí es verdad que no resuelve nada y nos convierte la situación en algo que no tendrá solución.

Al momento de resolver un problema entre varias personas pueden surgir los conflictos, esto se debe a que cada uno tiene una visión diferente de lo que puede hacerse para conseguir la solución.  La mayor cantidad del tiempo que se pierde en las discusiones de resolución de conflictos se debe a que cada uno quiere demostrar que su solución es la verdadera, o la más acertada.

Ahora bien, no importa quién tenga la razón, lo importante es encontrar la solución.  Para eso necesitamos apartarnos de nuestra solución y escuchar la de los demás con la mente en blanco, dando oportunidad a nuestro cerebro a entender las razones de los otros, sin nuestra tendencia natural a refutarlas.  Necesitamos analizar todo y luego sacar las conclusiones.  Tratemos de que no haya conflicto ya que este aparecerá cuando nosotros le demos importancia a las interpretaciones.

Si una situación es simple para alguien, entonces no será un problema, mientras que para otros sí.  En esto nos basamos para decir que los problemas existen.  Sin embargo, no son reales, son situaciones mentales de incapacidad de resolución.

Existe un proverbio chino que reza de la siguiente manera:

“Cuando se anuncian tormentas existen dos tipos de personas, los que construyen refugios, y los que construyen molinos de viento”

Para muchos una situación puede ser problemática, otros sacarán provecho de ella, ¿de cuál tipo quiere ser usted?

Nos vemos en la próxima entrega.

¿Se puede manejar efectivamente el tiempo? II

August 11, 2010

En mi artículo pasado no pude terminar con mi exposición sobre el manejo efectivo de las tareas, así que continúo aquí.  Pero antes quisiera agradecer los comentarios que me han enviado y externado con relación a la utilidad de la primera parte.  Una persona me comentó que le sirvió para encontrar el camino que lo llevó a pasar más tiempo con sus hijos… otros me comentaron sobre la disminución de su estrés.  Y así gran cantidad de motivadores comentarios.

Les quería recordar que “las cosas que hacen a uno más feliz no cuestan, pero tienen un valor enorme; la clave es dárselo”.  Frase de mi autoría.

Continuando con la lista de sugerencias, sabiendo que tampoco la terminaré en esta entrega, pero tratando de resumir las de más utilidad:

  • Organice su semana:  Gran parte de las personas organiza su próximo día, y se pasa pateando tareas de un día al siguiente… sin tener nunca tiempo para realizar sus pendencias.  Si usted distribuye las tareas en la semana, tendrá más posibilidades de realizarlas, nunca tendrá que elegir cuál tarea hacer, y no tendrá la preocupación de tener una gran cantidad de cosas pendientes.  Lo importante es asignarle días y horas a las pendencias, pero que estas sean realizables en el tiempo otorgado.
  • Ponga atención a los detalles:  El hacer las cosas sin tomar en cuenta los pequeños detalles puede hacerle tener que repetir tareas, sin contar el tiempo que le quitará a un equipo cuando descubra finalmente el error.  Si sabe que las mayores equivocaciones se hacen al ingresar números, o nombres en un formulario, entonces haga esto con cuidado, seguro se ahorrará horas al mes cuando los detalles sean realizados con esmero.
  • Desarrolle su proceso de trabajo personal:  Si tiene que leer correspondencia, diarios, revistas u otra documentación informativa, entonces hágalo siempre a una hora específica, asígnele una cantidad de tiempo… de lo contrario terminará con la mesa llena de esa información, y en algún momento la tirará sin leerla.  Así mismo, encuentre tiempo para cada cosa… no le pido que sea un robot, sólo que sepa lo que le da resultado y hágalo automáticamente. 
  • Defina lo que es importante para usted:  Cuando digo para usted, me refiero principalmente a su puesto de trabajo.  No es leer todo lo que tiene para decidir, es que cuando tenga tres tareas a realizar y sólo pueda ejecutar una, decida rápidamente cual es la más importante, y luego realice lo que decidió.
  • Cuidado con el infodiluvio:  La mayoría de las cosas que llegan para leer a nuestras manos o computadora, es información irrelevante, cosas que en poco tiempo no tendrán valor.  Decida qué quiere recibir y elimínese en la fuente las informaciones que usted nunca lee.  Si recibe una revista que no lee, entonces anule la suscripción.  Al igual los correos electrónicos indeseados.  Lo que llega y no pueda eliminarlo en la fuente, entonces guárdelo desde que llegue en el archivo redondo (la basura).  De esta manera no perderá tiempo abriéndolo, ni colocándolo en la mesa, donde parecerá que tiene mucho que hacer.  Evite el estrés… lo que no va a leer elimínelo ya.
  • No aplace, sea más decisivo:  Al realizar un trabajo, tome decisiones, no guarde para luego, a menos que no tenga suficiente información para tomar la decisión, o el caso necesite de calma para decidirlo.  Pero si sabe lo que tiene que hacer, ejecute, el dejarlo para luego, sólo le robará tiempo.  Las personas altamente efectiva tienen una característica en común, toman decisiones.  Muchas veces es más importante tomar una decisión, que la decisión que usted tome.  No deje para mañana lo que puede decidir hoy.  Haga que salga de su escritorio y no regrese…  Siempre terminará tomando la misma decisión que tomará al día siguiente, o dentro de una semana.  ¡Tómela ahora!
  • Deshágase de los papelitos:  Al lado del teclado, en la pantalla del computador, alrededor del ratón… todos estos mensajitos sólo le causan estrés y le quitan tiempo.  Es hora de tomar el primero y ejecutarlo.  Si dice llamar a Luis, entonces llame a Luis, si no está, entonces anótelo como una tarea para un día y una hora específica, así no tendrá que pensar ni decidir cuándo hacer la tarea.  Así con cada uno de ellos.  Si tiene un programa en su computadora que le ayuda a organizar, como el Outlook, entonces coloque las tareas pendientes.  Pero porfis, no deje un solo papelito que le distraiga.  Usted lee cada uno de ellos decenas de veces al día, se preocupa pero no acciona.  ¡Hágalo ya!
  • Cree nuevos hábitos:  Al hacer las cosas de la manera que le dará mejores resultados, usted adquirirá nuevas formas de trabajo, hágalos que sean hábitos nuevos, así no necesitará disciplina.  Cuando usted se levanta y va al baño, usted no decide si se lava los dientes… sólo lo hace, eso es un hábito.  Hacer esa tarea no causa estrés, porque la decisión está tomada.

Parece que me extendí mucho, pero realmente queda bastante por comentar.   Todo está por extenso en mi libro “¿No tienes tiempo?”.  Le aseguro que encontrará tiempo para hacer lo que usted decida que es lo mejor para su calidad de vida.

© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales a nivel Internacional. CEO Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.

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¿Se puede manejar efectivamente el tiempo?

July 20, 2010

Conversando con una lectora de mis artículos me propuso este tema.  Lamentablemente tengo que decirles que el tiempo no se maneja efectivamente, lo que manejamos son las tareas, eso nos dejará aprovechar mejor el tiempo.

Es un problema frecuente que las personas intenten administrar su tiempo, y todo se lo debemos a algunos que encontraron muy llamativo el nombre para libros y seminarios, pero con eso lanzaron una falsa perspectiva sobre el tema. 

Estar atendiendo un cliente y a la vez escribir una carta, no es lo que lo llevará al éxito en las dos tareas, sino todo lo contrario, uno más uno son dos, pero los dos al mismo tiempo nunca le sumarán 1.5, ni tampoco dos.  Posiblemente hará algo mal y tendrá que repetirlo, así que posiblemente le dé tres.

Para no quedarnos en el problema voy a pasar rápidamente a las soluciones.  La idea es hacer las tareas de una forma que le permita hacerlas efectivamente, eso le ahorrará tiempo, y por ende le causará menos estrés.  La realidad es que el nombre debería de ser “Manejo Efectivo de las Tareas”.  A mis seminarios sobre el tema le llamo “Entrenamiento en Eficiencia Personal”, ya que lo que buscamos en realidad es la eficiencia total.  La falta de tiempo es sólo una consecuencia de manejar ineficientemente las tareas.

Es muy corto un artículo para trabajar lo que hacemos en un seminario de varias horas, pero sí puedo enumerar algunos aspectos que le ayudarán a manejar mejor sus tareas:

1.    Haga una sola cosa a la vez: Cuando esté haciendo algo trate de no pararlo para comenzar otra tarea, cuatro cosas por mitad no suman dos completas.  Sin embargo, dos completas y dos sin comenzar es lo que podemos llamar efectividad.

2.    Haga las cosas de principio a fin: Eso es lo que llamamos, Hágalo Ahora, si toma un papel en la mano, esté seguro de que tiene el tiempo para dedicárselo a él, a menos que al leerlo se dé cuenta de que es mayor de lo que pensó.  Me refiero a que si va a leer la correspondencia, entonces dedíquele tiempo a eso… cuando abra un sobre, entonces tendrá que leer su contenido y accionar sobre él, hasta que tenga resuelto el caso, así no lo tendrá nuevamente fastidiando frente a usted.  La mayoría de las cosas que leemos y las dejamos para luego, terminan siendo leídas varias veces, eso es perder tiempo.

3.    Póngale caso a las interrupciones: La mayoría de las interrupciones son auto-creadas, eso quiere decir que usted mismo las crea, o su proceso de trabajo en el peor de los casos.  Si usted está atrasado en algo, entonces tendrá que responder llamadas de personas que esperan por ese trabajo, o tendrá visitas, en muchos casos largos.  Esto sin contar el estrés que genera las reclamaciones.  Tome cada papel que tiene encima de la mesa y póngase al día,  esto le quitará la mayoría de las interrupciones, inmediatamente tendrá mas tiempo para las demás cosas.

4.    Tráguese el sapo primero: Lo que usted considera más difícil, en realidad es donde usted se considera más débil.  La verdad es que, cuando resuelva ese problema su estrés disminuirá… le recomiendo que lo haga de primero. 

5.   Mantenga un archivo efectivo: La idea cuando uno archiva es encontrar lo que organizó nuevamente, de manera rápida… y no sólo usted, sino cualquier otra persona debería poder encontrar lo archivado.  Lo que usted terminó tiene que ir a su próximo dueño, este puede ser el archivo, rotule con colores y letra grande, ponga categorías y subcategorías.  Lo que usted no trabajará en las próximas 48 horas, no merece estar en su mesa, muchas cosas a la vista sólo le quitarán muchas otras de ella.

 La próxima semana haré una nueva entrega sobre este tema.  Y para una información completa al respecto, pueden consultar mi libro “¿No tienes tiempo?”  Lo pueden encontrar en www.amazon.com o de manera más directa en www.lulu.com/mercurio ahí podrán ver también algunas informaciones más en la muestra.

© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales a nivel Internacional. CEO Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.

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¿Quién domina mis emociones?

June 30, 2010

Desde pequeños los demás se hacen cargo de nuestras emociones… los padres nos dicen que no lloremos, los compañeros nos hacen enojar y llorar.  Cuando crecemos son las parejas las que se encargan de demostrarnos que no somos nada cuando juegan a hacernos deprimir.

Llega un momento en la vida que tenemos que decidir quién debe estar a cargo de nuestras emociones.  Yo propongo que así como debemos hacernos cargo de nuestro destino, así mismo nuestras emociones deben estar bajo nuestras decisiones.  No es que dominaremos nuestras emociones, pero sí podemos dominar lo que haremos con ellas, o sea, nuestras reacciones.

Parece fácil, pero no lo es… los niños y nosotros tendemos a culturizarnos con la mente en que otros nos dominen.  Para empezar, le diré que podemos ayudar a los niños a que ellos decidan por sus emociones.  Es hora de hacerles entender que lo que los demás le digan no debe incidir en sus emociones.  Ellos deben decidir cuando lloran y cuando se enojan. Cuando alguien quiere hacerlos enojar es hora de no hacerle caso, eso los hará ganar el juego.  La idea es que sepan que si se enojan están dejando que los otros ganen, y en esa competencia entenderán que ellos son lo que pueden ganar cuando no le hacen caso a comentarios tontos que los demás hacen para hacerlos enojar.

Para los adultos suele ser más difícil, tenemos una cultura de muchos años y nos parece imposible cambiarla.  No podemos darnos por vencido antes de comenzar.  Como decía, lo que dominaremos no serán nuestras emociones, sino las reacciones que tendremos cuando ellas sean llamadas.

Así como podemos controlar la rabia y no golpear a alguien, podemos controlar que esa rabia sea menor, eso cuando nos mentalizamos en que nosotros somos los únicos dueños de nuestras reacciones.

Cuando hacemos algún deporte nos damos cuenta que nos molestan para que nos enojemos y cometamos errores, entonces tenemos que aprender a controlar el enojo, de lo contrario siempre nos tendrán los demás a su merced.

¿Qué haría si la bocina de su auto no funcionara? ¿Cree que se angustiaría más en el tránsito? Le diré que depende de cómo usted lo tome.  Si se siente impotente y abandonado, entonces podrá recibir un ataque al corazón.  Sin embargo, si se da cuenta que no podrá cambiar nada fuera de su auto ya que nadie le está oyendo, entonces transitar por las calles se convertirá en una felicidad.  Y le aseguro que con o sin claxon llegará al mismo tiempo… Usted elige si llegar estresado o sin estrés.

Un día apresurado en las calles toqué tan fuerte la bocina de mi auto que se quedo directa, no paraba de sonar… eso me llevó a tener que pararme y desconectarle los cables.  Además de llegar más tarde a mi cita, la señora que manejaba de forma errática al frente mío, no se apresuró en lo más mínimo.  Y no sólo eso, mis manos estaban sucias.

Luego de eso dejé la bocina desconectada cerca de dos años, esto me terminó enseñando que se vive más feliz cuando uno domina sus emociones.

© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales a nivel Internacional. CEO Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.

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