El empleado y la camiseta

March 9, 2010

Por Diego Sosa

Cómo logro que los empleados tengan amor por la empresa? Esta fue una pregunta que me envió uno de los lectores hace unos días. Esa es una cuestión muy importante que hoy nos hacemos basada en la dependencia empresa/empleado que conocemos del pasado.

Antiguamente las personas entraban a una empresa con la idea de permanecer en ella hasta el fin de sus días. Por eso se desarrollaba un sentimiento hacia ella y su dueño, un sentimiento que hacía que las personas defendieran los colores de la camiseta como si fuese lo más importante en su vida.

Con el paso del tiempo ya las personas no piensan en las empresas como el lugar de su última morada laboral, lo ven simplemente como un paso positivo en una carrera al estrellato, estrellato que difícilmente se alcanza en la empresa que se inicia.

Por cada estrella en la empresa existen decenas o cientos de colaboradores, eso quiere decir que pocos tendrán la oportunidad de subir a la cima en esa empresa. Sin embargo, hoy está demostrado que la manera más rápida de escalar es cambiar de camiseta. Nuevas empresas dan nuevas oportunidades y reconocen más el potencial de las personas, a su vez no reconocen el talento que ya tienen contratado, convirtiéndose esto en un círculo vicioso.

Mi primer jefe en Alemania me dio una lección interesante… un día le externé mi preocupación por la alta rotación de personal que teníamos en la empresa, ya que las personas de nuestro departamento no se quedaban más de tres o cuatro años laborando con nosotros. Yo aún era muy nuevo en la función y en el país.

Al responderme me dijo que de esa forma él lograba tener profesionales buenos y altamente motivados… su explicación era que el jefe del área era él, nosotros éramos quince profesionales esperando su puesto, así que sólo uno lo obtendría, si y sólo si, él ascendía o salía de la empresa.

Así que para tener profesionales que quisieran llegar a la cima él tenía que pensar que sus colaboradores tenían que estar claros que la cúspide de su carrera estaba en otro lugar, pero que tenían que ser buenos por donde pasaran.

Ahora bien, él nunca quería tener personas que se conformaran con pasarse veinte años en el mismo puesto haciendo lo mismo, eso sería tener personas caras y sin auto-motivación, personas que no creían en llegar más lejos, y como siempre digo “Creer es poder”.
Hoy las empresas son muy semejantes a los equipos de los deportes profesionales… los jugadores se cambian por buscar una mejoría en el plantel, así que se sabe que nada es para siempre, hoy se necesita un jugador de una posición, mañana no más, así que lo que interesa es el dinero y el ambiente del equipo, las oportunidades que se ofrezcan y las posibilidades de brillar. Entonces la camiseta la visten con orgullo y gallardía, pero mañana pueden estar en la acera de enfrente, por eso lo que vale es lo profesional y no lo emotivo.

Las empresas que insisten en funcionar como en la antigüedad, en donde el amor por la empresa se confundía con la lealtad, tienen serios problemas con su operatividad e interacción efectiva de su personal.
El empleado hace que su empresa sea dependiente de él, se crea la ley de la indispensabilidad, con el pasar del tiempo no puede ser despedido, pero tampoco le es útil a la empresa, esto es lo que llamo “parasitismo empresarial”. De la misma forma puede pasar que la empresa, es decir, sus dueños o manejadores, le toman tanto amor al empleado que no lo pueden despedir, no importando su rendimiento o capacidades.

El amor por la empresa depende directamente del amor de la empresa por el empleado, esto quiere decir que a través del amor podemos crear el “parasitismo o la simbiosis empresarial” Lo que quiero decir es que dependerá de cómo la empresa dé, eso recibirá. Lo que no recomiendo nunca es crear una relación empresa/empleado basada en los sentimientos y las emociones.
Lo ideal es conseguir el “amor empresarial” a través de formación a sus empleados, oportunidades de crecimiento y condiciones coherentes para los empleados. Si usted logra un buen ambiente de trabajo, verá cómo las personas les interesa su empresa, hasta más que el dinero que otras les ofrezcan.
Hasta la próxima semana.

© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales a nivel Internacional. CEO Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.

e-mail:Diego@mercurio.online.de
WEB: www.mercurio.online.de

Comments

3 Responses to “El empleado y la camiseta”

  1. Osiris mota on March 9th, 2010 11:43 pm

    Diego, El amor por la empresa, se ira fortaleciendo en la medida en que los empleados y los propietarios se hagan socio del trabajo de los proyectos y de los beneficios.

    Ahora bien, las empresas no tienen sentimiento. Lo que vale para los inversinistas son los resultados de sus acciones.

    Es de inteligente lograr motivar estimular a los empleados para que den el maximo por la empresa, porque su plusvalia sera mayor.

  2. Diego on March 12th, 2010 10:15 am

    Así es, Osiris. La empresas no tienen sentimientos, por eso los empleados deben ser profesionales y no le podemos exigir entonces que tengan sentiemientos ante la empresa. Creo que es un camino de doble vía, donde la empresa contrata un profesional para que le cumpla una función y le rinda beneficios. El pempleado debe cobrar por ese trabajo, rendir al máximo y dar los beneficios esperados o más.
    El problema en muchos lugares es que los empresarios no terminan de entender esta función doble de la relación… cuando quieren más beneficios le exigen a sus empleados ofertar su tiempo personal y hasta parte de su vida a través de la presión y el estrés que conlleva esto. Se necesita dar el máximo en el tiempo de trabajo, pero la empresa no puede romper con el equilibrio que es necesario para una vida sana.
    La motivación, como dices, es lo más importante para que todos tengan el mayor de los beneficios.
    Gracias por tu comentario.

  3. Arquímedes on March 29th, 2010 10:45 pm

    Difiero de usted, señor Mota. Ya las empresas no tienen amor por el empleado, lo que importa es el dinero, los resultados y nada más.

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